jueves, 30 de octubre de 2008

Madrigallegos de Oro 2008 y Trofeos Galeguidade no Mundo 2008

Os recordamos a todos los miembros de la EOV y a todos los gallegos en general que el próximo 21 de noviembre, viernes, a las 20:30 horas, celebraremos la gran gala "Madrigallegos de Oro 2008" en el Palacio de Congresos de Madrid (salón Europa, paseo de la Castellana, 99) en la que se hará entrega de las correspondientes distinciones a los premiados de este año que, según designación del Jurado, resultaron ser:

- Madrigallego al mérito en el ejercicio de la medicina: D. Antonio Sueiro Bendito.
- Madrigallega al mérito empresarial: D.ª Isabel Castelo D'ortega.
- Madrigallego al mérito en la comunicación: D. Mariano Turiel de Castro.
- Madrigallego al mérito en el servicio público: D. Luís González Seara.
- Madrigallega al mérito jurídico: D.ª María Emilia Casas Baamonde.

Asimismo, se entregarán los premios Galeguidade 2008 que recayeron en:

- Trofeo Galeguidade 2008 a medio de comunicación social: Anuario da Gaita.
- Trofeo Galeguidade 2008 a título individual: D. Rogelio Groba Groba.

La gala de entrega de estos premios está organizada por la Enxebre Orde da Vieira y patrocinada por la empresa CLINER. Reservad ya vuestras entradas y nos vemos el próximo día 21.

El Consello de la EOV

Cantiga xxxvi

Carballeira de Tenorio
Heina de manda cortar,
Cando vou para Pontevedra
Quítame a vista do mar.

IV semana gastronómica y cultural gallega en Madrid organizada por FAGAMA

Acto inaugural con D. Ovidio Cadenas, presidente de FAGAMA; Dª Paloma García Romero, concejala presidenta del Distrito Tetuán del Ayuntamiento de Madrid, y D. Andrés Ramos, pregonero de la Semana, presentados por el periodista Pepe Machado.


La Federación de Asociaciones Gallegas en Madrid (FAGAMA) ha vuelto a organizar la Semana Gastronómica y Cultural, en esta ocasión, ubicada en la Plaza de la Remonta de Madrid, distrito de Tetuán.
En el acto de inauguración, D. Ovidio Cadenas Queipo, presidente de FAGAMA, dio la bienvenida a las numerosas personalidades gallegas que asistieron al mismo, agradeciendo a la Junta del Distrito de Tetuán, las atenciones que viene facilitando a la Federación para poder celebrar esta Semana, cuyas anteriores ediciones han supuesto un gran éxito popular.
Seguidamente tomó la palabra Dª Paloma García Romero, concejala presidenta del Distrito Tetuán del Ayuntamiento de Madrid, que reiteró su apoyo a cuantas manifestaciones gastronómicas y culturales organice FAGAMA en su Distrito en los próximos años.
El pregonero de esta cuarta edición, fue un querido y admirado amigo de los gallegos en Madrid, D. Andrés Ramos, Capellán de las asociaciones gallegas en Madrid, cuyas brillantes palabras fueron acogidas con grandes aplausos.
Por último, D. Ovidio Cadenas entregó un obsequio conmemorativo a Dª Paloma García y a D. Andrés Ramos.
A continuación se ofreció un aperitivo con algunos de los productos gallegos que se podrán degustar del 23 de octubre al 2 de noviembre.
En esta ocasión, la Semana ofrece una exposición con obras el escultor Francisco Pazos y óleos de varios autores.
Entre los invitados de honor se encontraban miembros de las juntas directivas de las Asociaciones Gallegas en Madrid, integradas en FAGAMA: el Centro Gallego de Móstoles; el Centro Gallego de Tres Cantos; el Centro Gallego de la Sierra de Madrid; el Centro Gallego Noroeste, en Collado Villalba; la Casa Gallega de Fuenlabrada; el Centro Gallego Corredor del Henares, en Alcalá de Henares; la Asociación de Taxistas Gallegos en Madrid (ATAGAMA) y Xuntanza de Galegos en Alcobendas.
Los Grupos Folclóricos de las citadas Asociaciones realizarán actuaciones durante la Semana.
Ofició como maestro de ceremonias, el periodista, Pepe Machado, director de la revista “Zona Norte” de Madrid, veterano amigo y colaborador de las actividades gallegas en Madrid, y especialmente de Xuntanza de Galegos en Alcobendas.


Enviado por Pepe Machado

miércoles, 16 de julio de 2008

Cantiga xxxv

Cando salín de Soutelo
Os meus ollos eran fontes,
Adios montes de Soutelo,
Adios Soutelo de Montes.

OBITUARIO: VIRXILIO VIEITEZ

Viéitez, un fotógrafo genial, extraño y solo.
Su obra retrata la figura sin adornos, la sencillez sin aderezos...

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-En las aldeas de la meiga y el ungüento, Virxilio Viéitez encontró la extraña geografía de sus fotos. Fue un gallego errático e intuitivo, un tipo callado con el ojo hecho a todo lo que de extraordinario hay en lo cotidiano. Levantó con un puñado de instantáneas una insólita poética de geografías y gentes, de extrañezas y costumbres, de desamparo y soledades con una intensidad contenida, vibrante, extraña.
Lo dijo Chema Conesa, otro sabio del oficio: «Virxilio es un innovador desde la nada». Y es que el viejo Viéitez no tenía más que instinto, intuición y una cámara Kodak de formato 6x9 que compró en algún pueblo del Pirineo aragonés en 1949. Así empezó todo.
Era un gran artista sin saberlo. Nació en 1930 en Soutelo de Montes (Pontevedra). Tuvo esa infancia dura que ofrecen las aldeas del país de las salamandras -pues aseguraba Cela que en Galicia abundan esas lagartijas alquímicas- y en el comienzo de los comienzos buscó una oportunidad en el tajo. En Santiago de Compostela ponían la primera piedra del aeropuerto y en aquella obra encontró Viéitez acomodo de paleta, con 16 años.
Poco después cambió el paisaje y emigró al Pirineo, donde trabajó en el teleférico. Y algo más tarde, su extraño periplo de buscavidas le llevó hasta Palamós, donde el fotógrafo Julio Pallí le enseñó los secretos del laboratorio y el uso de una cámara.
Viéitez era un gallego replegado hacia dentro que descubrió en la mecánica de aquel artefacto una forma distinta de ver y entender el mundo. Se va fogueando con retratos para los primeros turistas que entran por el flanco de la Costa Brava. Toma el pulso al oficio y desarrolla una extraña estética donde el ser humano lo ocupa todo. La figura sin adornos, la sencillez sin aderezos, el presagio de esa humildad que limita con la nada, con lo anónimo y la nada.
El cosmopolitismo de meseta le duró poco al extraño Viéitez. La enfermedad de su madre le obliga a volver a Soutelo de Montes. Y allí empezó de nuevo. En pocos años estableció su estudio. Las fotografías de carnet y las bodas le dieron sustento. Cambió la Kodak por una Retina y ésta por una Rollei. Emprendió un camino sin compañeros de viaje, ajeno a lo que estaba sucediendo en la fotografía del mundo. Eran los últimos años 50.
A la vez, Robert Frank recorría América buscando la esencia del limo, la vida tal cual, la dentellada de los días en el rostro de las gentes que sobreviven vinculados a la rutina sin más.
Virxilio Viéitez sólo aspiró a ser un buen profesional en su pueblo. Poseía una mirada lúcida, diferenciada. La suya no era la revelación del instante decisivo a la manera de Cartier-Bresson, sino algo mucho más físico, ese momento preciso en el que uno dispara la cámara movido más por una sensación que por una intuición, más por el espasmo de un calambre que por la invocación de un azar.
Los rostros, las expresividades, los fondos naturales, las atmósferas (velatorios, comuniones...) o la actitud de los modelos posando con algún instrumento de su humilde prosperidad -eran los años en que regresaban a las aldeas los que marcharon a buscar fortuna- conformaban las escenas de las inquietantes y profundas imágenes de Viéitez. El secreto estaba en su reveladora austeridad.
En los años 70 tanteó con el color, pero su territorio natural sería y será siempre el blanco y negro. Y en los años 80 decidió abandonar el oficio. Metió sus negativos y contactos en cajas de latón. El genio callado decidía fugarse por la costura de su propio silencio. Pasó el testigo a su hija Keta. Ella se encargó del estudio. El se encargó de borrar sus huellas. Ella desveló el secreto que guardaba el huraño Viéitez en aquellos cofres de metal. Y así supimos que en el país de las salamandras existía un creador poderoso y callado, de ojo directo y encuadre revelador. Aquel al que la editorial La Fábrica le acaba de dedicar -casi póstumo- un Photobolsillo, con algunas de sus mejores instantáneas.
Virxilio Viéitez no es de esos fotógrafos que dan dentelladas secas por robarle un plano a la Historia. Lo suyo fue dejar que el tiempo pasara, ajeno a todo, incluso a sí mismo. En la madrugada de ayer alcanzó la cima de la indiferencia, en su casa de Soutelo de Montes, en la comarca que ha hecho inmortal y que recorría con aquel Seat 1500 que se compró para llevar a la novia de las bodas; o con la Moto Guzzi para la faena discreta de ir por los caminos del musgo a buscar gente, vida, a disparar.

Atonio Lucas
Publicado en "El Mundo" el 16 de julio

domingo, 15 de junio de 2008

Catiga XXXIV

Os curas i os taberneiros
teñen moito parecido,
Os curas bautizan nenos
os taberneiros o viño.

lunes, 9 de junio de 2008

Carlos de Blas: "Galicia y el Género Lírico"

Publicamos hoy el artículo que nuestro cofrade y "maestro de ceremonias" D. Carlos de Blas Armada escribió para el periódico "Galicia al día" y que nos sirve para recordar un aspecto un tanto olvidado del quehacer de los gallegos.


Aunque en Galicia no llegó a adquirir relevancia el género lírico, no faltan compositores gallegos creadores de óperas y zarzuelas destacadas.
También Galicia inspiró a compositores de otras partes de España a crear obras líricas de ambiente gallego.
Si preguntamos a cualquier gallego medianamente culto, si recuerda alguna obra lírica relacionada con Galicia, seguro que nos responderá: MARUXA.
Esta obra, compuesta por el catalán Amadeo Vives, fue estrenada en el Teatro de La Zarzuela de Madrid en el año 1914, con especial incidencia gallega, que fue magistralmente interpretada por la “gallega” Ofelia Nieto.
Esta figura internacional del “bell canto”, aunque nació en Algete (Madrid) era hija del galleguísimo José Nieto, Abogado y Notario nacido en Santiago de Compostela, que según los analistas, fue retratado como el “nietiño” en la famosa novela “La Casa de la Troya.
En los tiempos actuales, otra gallega está alcanzando especial relevancia internacional en el género lírico. Nos referimos a la soprano Laura Alonso, destacada figura en la Opera de Berlín que se desplaza frecuentemente a su domicilio de Santiago de Compostela y aprovecha para ofrecer algún concierto en su tierra natal. Por cierto, acaba de ser distinguida con el Premio de Cultura de la Unión Europea, que será entregado el próximo 25 de octubre en la ciudad alemana de Essen.
Hace pocas semanas, el Teatro de La Zarzuela de Madrid, nos ofrecía la representación de la zarzuela “LA LEYENDA DEL BESO” y tuve la suerte de ser invitado por el gallego, residente en Madrid, Manolo Irago, que es un entusiasta impulsor de la Fundación Amigos de la Zarzuela, empeñada en potenciar este género lírico.
Cuanto antecede me dio ocasión de profundizar en el conocimiento del compositor de esta zarzuela, el Maestro Reveriano Soutullo Otero que nació en Pontearéas (Pontevedra) “tierra de grandes profesionales de la música”. Soutullo (1880/1932) compuso más de 30 destacadas zarzuelas, la mayoría en colaboración con otros compositores, como “La paloma del barrio”, “La del Soto del Parral”, “El último romántico”, “El niño judío” etc. Tampoco se olvidó de Galicia en sus trabajos y compuso la zarzuela gallega “Los zuecos de la Mary Pepa” en colaboración con Fortes y con el gallego Nan de Allariz (autor de la zarzuela “O Zoqueiro de Vilaboa).
“Los zuecos de la Mary Pepa” fue estrenada en La Habana y su texto, al parecer, se extravió. Lo mismo ocurrió con otra zarzuela suya “Rías Baixas”. Su temprana muerte trunco la brillante carrera profesional de este gallego, cuyas obras siguen cosechando éxitos en los principales escenarios de España.
En nuestra somera indagación sobre el género lírico producido por gallegos, nos hemos encontrado con el orensano José Fernández Vigo (1893/1981) que compuso las zarzuelas de ambiente gallego “Miñatos de vran” (“Milanos de verano”) y “Proba d’amor”, ambas estrenadas en el Teatro Nacional de La Habana.
Me sorprendió conocer que incluso el gran Madariaga, escribió un libreto de zarzuela. El coruñés Salvador de Madariaga y Rojo (1886/1978), prestigioso historiador y diplomático, que llegó a ser uno de los intelectuales mas reconocidos en Europa (Premio Carlomagno) también hizo sus pinitos en el género lírico, escribiendo el libreto de la ópera “Numance”, estrenada en París en 1958.
También el prestigioso escritor gallego, Ramón Cabanillas, escribió los libretos de las obras líricas “O Mariscal” y “A Virxe do Cristal”.
Otro coruñés, Marcial del Adalid, compuso la opera “Inesse e Bianca”, estrenada el 21 de abril de 2007 (150 años después de su composición)
Tampoco podemos olvidarnos del “madrigallego” Gustavo Freire Penelas (1885/1948). Fue primer violinista de la Orquesta Nacional de España y prolífico compositor. Es el autor de una de las primeras zarzuelas de ambiente netamente gallego: “Non chores, Sabeliña”, con libreto del también gallego y prestigioso periodista, José Trapero Pardo. Esta obra fue estrenada el 11 de febrero de 1943 en el Gran Teatro de Lugo (hoy desaparecido) y se volvió a poner en escena una sola vez, con motivo del homenaje al autor del libreto, José Trapero Pardo, cronista oficial de la ciudad.
No podemos finalizar este bosquejo sobre el género lírico e Galicia, sin hacer mención al prestigioso compositor actual Rogelio Groba Groba, que es autor de mas de 500 obras musicales de todos los géneros, entre las que figuran destacas operas, como “Camiños de Rosalía”, “Divinas Palabras”, “María Pita”, “Pedro Madruga, o noso Rei”, etc.
Cuanto antecede es una muestra de la aportación gallega al género lírico, que cuenta con muchos aficionados en Galicia, como lo demuestra el “Círculo Lírico Calderón de La Coruña”, que viene organizando anualmente el Festival de la Opera, con gran afluencia en público.
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Enviado por Carlos de Blas Armada

domingo, 8 de junio de 2008

Cantiga XXXIII

O caravel cando nace
chámanlle caraveliño,
tamén os fillos dos cregos
chámanlle ó pai señor tío.

lunes, 26 de mayo de 2008

Enrique Santín: "Radiografía del Alma Gallega"

Con motivo del día de las letras gallegas nuestro Canciller y Pertegueiro D. Enrique Santín Díaz pronunció este sábado pasado una interesantísima conferencia sobre el alma gallega en el nuevo local de las asociaciones de Alcobendas, conferencia que reproducimos por su amenidad e interés:


Hablar del alma, refiriéndonos al ser humano, no es del todo correcto, pues alma, en latín anima, la tiene todo ser dotado de un principio animador de vida. Desde este punto de vista, también los animales, a diferencia de los minerales y de los vegetales, tienen alma, es decir, vida propia, estando dotados de memoria, instinto y sensibilidad. Sólo el hombre, al que se define como animal racional, además de alma, tiene algo distinto y muy superior al resto de lo demás seres de la creación, que es el espíritu o lo que es lo mismo, alma racional, dotada de sus elementos característicos de entendimiento y voluntad.
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Sentada las anteriores premisas, estamos en disposición de aproximarnos al espíritu que anida en el alma de nuestro pueblo, de nuestra gente; en definitiva, al espíritu galaico.
Hablar del espíritu galaico es introducirnos en un mundo rico y complejo; no es fácil definir el ser gallego.
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Con gran lucidez y sentido del humor se llegó a afirmar que el gallego se “define” por su “indefinición”. Y esa gran verdad refleja la verdadera idiosincrasia de nuestros paisanos. Esa indefinición representa el carácter poliédrico del gallego, enemigo de dejarse encorsetar o de aceptar etiquetas que le constriñan e impidan su libertad de movimientos y de actitud ante la vida. El gallego no se resigna a que se le apliquen tópicos o estereotipos contrarios a su carácter esencialmente maniobrero y de adaptabilidad.
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El carácter gallego vive en una permanente paradoja. Sabe vivir y convivir. Es a la vez, escéptico, suspicaz y receptivo. Su desconfianza primaria le defiende frente a lo desconocido y, salvado ese primer escollo, lo convierte en solidario, generoso y cultivador de la amistad. Regatea la entrega y se entrega al que le demuestra su confianza y lealtad.
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No es partidario de lo blanco y lo negro. Le gustan los grises. No tiene aristas, no es agresivo. No acepta lo que se le plantea sin más. Es un escéptico crítico que no se deslumbra con las apariencias. Le gusta el fondo de las cosas y de los hombres. Tiene, como decía Emilio Castelar, “excesiva madurez de casta”. No es fácil de convencer al momento, tiene que pensar y repensar los pros y los contras. Huye de las afirmaciones rotundas e irreversibles. Difícilmente se sincera con su interlocutor si previamente no conoce o adivina su pensamiento. De ahí la afirmación de que “el gallego contesta preguntando”. Si se le dice: ”e ti, ¿cantos anos tes?”, responderá: “e ti ¿cantos me botas?.
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No aventura sus propias opiniones y decisiones. De ahí su carácter evasivo. Cuando se le pregunta por algún acontecimiento, su respuesta es desconcertante. “por un lado ti xa sabes o por outro que queres que che diga”. Es la clásica respuesta que a nada compromete. Así ocurre con la distinta percepción que tiene de la palabra escrita. Si por un lado para apoyar sus argumentos afirma: “Eso ven no periódico”, por otro, no duda en replicar que “o periódico ten conta do que lle poñen”. Se trata de sendas visiones para no asumir frontalmente verdades no contrastadas por su propia experiencia. De ahí la frase de que “el gallego sólo oye lo que ve”; pero no a través de ningún medio ajeno o intermediario, sino directamente.
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En el gallego priman los sentidos exteriores. De ahí su espíritu práctico. Más aún, su sensualismo, su contacto con las gentes y la naturaleza. En Galicia, país, paisaje y paisanaje es una trilogía que se traduce en una síntesis armoniosa y perfecta.
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El espíritu reservado del gallego, no es fruto de la timidez, sino de su proverbial sencillez y humildad. Por eso, rehúsa toda pedantería. El gallego no es fanfarrón ni presuntuoso. Valora el esfuerzo y el trabajo, como pilares para su progreso y desarrollo personal, familiar y profesional. Es ahorrador. No despilfarra, ni dilapida. No arriesga al albur.
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Se siente unido a la tierra o, mejor, al terruño y, al mismo tiempo, se siente ciudadano del mundo llevando a cuestas su “morriña”, ese “mal físico del cual se muere” según la Condesa de Pardo Bazán que, a la vez, le sirve de consuelo lejos de su añorada tierra. Anclado en sus orígenes y raíces, se adapta e integra en los países de destino, a los que se dirige y lo acogen.
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El gallego nunca es un desterrado. Nunca se siente extraño si le acompañan el trabajo y el espíritu de sacrificio y de superación. Sólo le angustia el deseo de retornar a su lugar nativo, aunque no siempre y, por desgracia, lo pueda conseguir. Por eso, decía Curros Enríquez “que como o Miño, o noso pobo, na terra onde nace quer morrer”.
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El gallego no es rebelde. Es de natural pacífico y laborioso. Ya, el gran Castelao decía que “el gallego no protesta, emigra”. Eso explica que en la poesía gallega predomine la lírica y el sentimiento, sobre la épica y la pasión
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En el gallego, pese a la diáspora; los lazos familiares son todavía muy fuertes, fruto del matriarcado que tanto arraigo y desarrollo tuvo en nuestros ancestros. Es cierto que muchas de esas características son propias de la Galicia campesina y marinera, dado el peso que en el sistema productivo gallego .tuvieron y aún tienen, la agricultura, la pesca y la ganadería.
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Otro dato relevante en el análisis de la psicología del espíritu galaico lo constituye, su propensión al individualismo lo que explica el escaso eco que tuvo en Galicia, el movimiento cooperativo, debido en gran parte a la defensa a ultranza de una propiedad minifundista y, por ende, antieconómica. Durante muchos años, la dispersión de la población, el aislamiento y el minifundio, fueron la causa del atraso de Galicia y de que fuera considerada como una región de propietarios sin propiedades. Afortunadamente, la concentración parcelaria y el avance tecnológico de las explotaciones han contribuido al abandono paulatino de viejos prejuicios y costumbres contrarios a lograr la dimensión óptima de las empresas agrícolas y ganaderas en nuestra región.
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Si a las anteriores consideraciones que configuran el perfil y la conducta del gallego, añadimos la socarronería y la retranca que le sirven para desdramatizar la realidad, y reaccionar con especial picaresca frente a la misma, tendremos un ingrediente más de su peculiar carácter. Tampoco podemos olvidar lo que en Galicia se conoce por el “trasacordo” que le permite a nuestros paisanos cambiar con toda naturalidad de posiciones previamente establecidas.
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Otro dato importante que caracteriza la actitud defensiva y precavida del gallego reside en su actitud ante la muerte y el misterio del más allá. Si se le pregunta sobres sus creencias religiosas, su respuesta no puede ser más significativa: “hai que creer polo que poida pasar”.
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Su mundo mágico y de leyenda, poblado de brujas, trasgos, meigas e demos lo combate con el rito de la queimada que le sirve para que “co seu lume” se purifiquen los espíritus malignos.
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Por último, merece alguna consideración el victimismo, que en el gallego no significa resignación; antes al contrario, supone un reclamo para urgir la solución a sus necesidades y reivindicaciones. Si por un lado, frente a las injusticias, exclama con marcado estoicismo que “mexan por un e hai que decir que chove”, por otro, defiende a ultranza el principio de que “o que non chora non mama”.
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Frente al fatalismo que durante mucho tiempo acompañó al gallego y propició su carácter quejumbroso, debe prevalecer la voz poética de Luis Pimentel, cuando afirma que "xa Rosalía chorou por todos e para sempre”.
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Hay, pues, que proclamar con Curros “o desexo de que Galicia desperte do seu sono” y que, aún siendo cierto que na nosa terra a man dos homes cedeu a man de Deus, sexa o esforzo dos galegos o que nos faga resurxir e medrar na loita por gañar o futuro.
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Enrique Santín Díaz

domingo, 25 de mayo de 2008

Cantiga XXXII

Hei brinca-lo lume novo
que hei facer para San Xoán,
i hei de ir pola flor da auga
para de min meigas tornar.

martes, 20 de mayo de 2008

Xuntanza celebró su XIII Semana Gastronómica del Marisco

El Encuentro de Gaitas reunió a un centenar de gaiteros


Un centenar de gaiteros de toda España participaron en el VII Encuentro de Gaitas Tradicionales. En la foto, algunos de ellos posaron junto a la directiva de Xuntanza ante el Ayuntamiento de Alcobendas.

Por décimo tercer año consecutivo, Xuntanza de Galegos en Alcobendas celebró su Semana Gastronómica entre el 25 de abril y el 4 de mayo de 2008.
El público de Alcobendas, de pueblos de los alrededores y de Madrid capital, volvió a responder con entusiasmo a esta cita con el mejor marisco gallego.
El periodista y escritor gallego Enrique Beotas, escribía en El Correo Gallego que esta Semana “es la feria anual del marisco más importante de cuantas se conocen al sur de Ourense, al oeste de Pontevedra, al este de Lugo o al norte de A Coruña.
En esta edición, Xuntanza contó como pregonero con un gran periodista gallego, Alfonso S. Palomares, actualmente, director de la Casa de Galicia en Madrid, al que presentó Fernando Gómez, vicepresidente de Xuntanza.

De izquierda a derecha: el alcalde de Alcobendas, Ignacio Gª de Vinuesa; Ovidio Cadenas, presidente de Xuntanza; Alfonso S. Palomares, director de la Casa de Galicia en Madrid, y Fernando Gómez, vicepresidente de Xuntanza, en la inauguración de la Semana Gastronómica del Marisco presentados por Pepe Machado.

El acto de la inauguración, presentado por el periodista Pepe Machado, fue abierto por Ovidio Cadenas, presidente de Xuntanza, cerrándolo el alcalde de Alcobendas, Ignacio García de Vinuesa.
El Grupo Folclórico de Xuntanza realizó numerosas interpretaciones a lo largo de toda la Semana, en la que conjuntamente se celebró el VII Encuentro de Gaitas Tradicionales y Percusión, que reunió a un centenar de gaiteros provenientes de Galicia y de diferentes puntos de la Comunidad de Madrid y del resto de España.
Como alguien comentó con entusiasmo, al ver tanta cultura, gastronomía y tradición gallegas reunidas en este municipio, que Alcobendas se convertía estos días en la sexta provincia gallega.


Enviado por Pepe Machado

lunes, 19 de mayo de 2008

Cantiga XXXI

Por ser noite de San Xoán,
noite de encantos e bruxas,
por ser noite de San Xoán,
téñoche medo, Maruxa.

martes, 13 de mayo de 2008

EOV: Vídeo del Capítulo Ordinario número 41

Por gentileza de "PÓRTICO de Comunicaciones", incluímos este reportaje sobre el capítulo ordinario número 41, capítulo en el que el grupo PÓRTICO fue distinguido con el premio "Galeguidade no Mundo". Gracias a Pórtico de Comunicaciones... y enhorabuena por el premio.

lunes, 12 de mayo de 2008

Cantiga XXX

Madrugada de San Xoán,
madrugada a mais garrida,
que baila cando nace o sol
e ri cando morre o día.

domingo, 11 de mayo de 2008

José Cerdeira: "Egeria, viajera y escritora"

Con motivo del día de las letras gallegas, la revista de la Xuntanza de Galegos Alcobendas publica un artículo sobre la que fue la primera escritora gallega conocida. Egeria vivió en el siglo IV, fue por tanto contemporánea de Prisciliano y quizá hasta seguidora suya, y viajó desde Occidente a Tierra Santa dejándonos una valiosa crónica de su viaje. Reproducimos aquí este artículo con la intención de difundir el conocimiento sobre quien fue nuestra primera escritora y viajera conocida.
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Ver también: Prisciliano

GALLEGAS UNIVERSALES
El Itinerarium Egeriae


En aquel año del Señor de 381, el grandioso Imperio Romano estaba regido por dos co-emperadores: el uno, llamado Graciano, se encargaba de Occidente desde su corte romana, mientras el otro, de nombre Teodosio y nacido en Hispania, dirigía la parte oriental del Imperio desde la ciudad de Constantinopla, ocupándose en ese momento de que un gran concilio condenara la herejía arriana, algo lamentable cuando los dos emperadores eran ahora católicos.


Eran años tranquilos en los que la famosa pax romana estaba garantizada por unas fronteras todavía seguras, bien vigiladas por las poderosas legiones imperiales. Las espléndidas calzadas que unían a las provincias con Roma permitían los viajes seguros, y las matronas romanas habían alcanzado un grado tal de libertad que les permitía emprender largos y exóticos viajes, impensables incluso en épocas muy posteriores. Eran, pues, tiempos propicios para viajes y peregrinaciones que muchos, y muchas, no dudaron en aprovechar.
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Mientras tanto, en ese año del Señor de 381, un misterioso gallego llamado Prisciliano (obispo, hereje y mártir, entre maniqueo y gnóstico, con tufos de viejos cultos druídicos) era condenado al destierro por el emperador Graciano y marchaba a Roma y Milán para pedir la intercesión de sus obispos (Dámaso y Ambrosio respectivamente). Fruto de sus gestiones fue la momentánea revocación de su condena, lo que sólo serviría para exacerbar las iras de sus enemigos... y conducirle, cuatro años más tarde, al martirio.
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Y en ese mismo año, una gallega llamada Egeria, quizá monja quizá virgen, partía hacia oriente para visitar los Santos Lugares. Nada sabemos de su itinerario de ida, nada del de su vuelta (si es que volvió) pero sí sabemos de los tres años que pasó recorriendo los lugares bíblicos: montes, iglesias, desiertos, tumbas y eremitorios... porque ella misma nos lo dejó escrito. Estuvo en el Sinaí, en el monte Nebo, visitó Harrán donde la Biblia nos sitúa a Abrahán, en Edessa para hablarnos de su rey Abgar y de su correspondencia con Jesús de Nazaret (¿recuerdan “La Hermandad de la Sabana Santa”?), estuvo en Jerusalén, y en Antioquía y, claro está, en Constantinopla donde ya era “imperator” el último de los grandes, el español Teodosio.
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El Viaje de Egeria no fue conocido hasta muy recientemente. Fue en 1884 cuando el investigador italiano Gian Francisco Gamurrini encontró en una biblioteca de Arezzo unos viejos folios que habían sido copiados en la abadía benedictina de Montecasino. Del legajo faltaban los capítulos iniciales y finales y alguna hoja suelta en medio. Gamurrini comprendió la importancia de su descubrimiento y procedió a editarlos tras un primer análisis de urgencia.
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Se relataba allí, en primera persona, los viajes de una grande y desconocida mujer por los múltiples lugares bíblicos, su retorno hasta llegar a Constantinopla y una descripción detallada de toda la liturgia jerosolimitana a la largo de los distintos ciclos litúrgicos del año. Faltaba la primera parte en la que, cabe pensar, se describiría el viaje de ida, y una final en la que la venerable dama debió continuar su peregrinar por Asia Menor y su posible retorno a Occidente.
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De los estudios de Gamurrini parecía deducirse que la gran viajera debía ser una dama acomodada, de mediana edad y miembro de alguna comunidad primitiva de religiosas con unos votos que hoy desconocemos (a ellas se dirigía con el apelativo de venerables hermanas). En los escritos, narrados en forma epistolar, hay un párrafo en el que la autora compara la impetuosidad de la corriente del río Éufrates con la del Ródano, lo que condujo a pensar en que su origen debería buscarse en la Galia (la autora sugerida por el investigador italiano para la entonces llamada “Peregrinatio” fue una tal Silvia de Aquitania).
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Sin embargo, por esas fechas se dio a conocer una epístola del abad Valerio del Bierzo (escrita a comienzos del siglo VII y recogida por el P. Flórez en su monumental Historia Sagrada) en la que, con tono ampuloso, loa el viaje de una monja llamada Egeria quien, surgida en el más remoto litoral del mar Océano occidental... y ...cuando la sagrada religión irradiaba al fin con luz crepuscular en el extremo de esta región occidental y tras múltiples dificultades, pudo llegar hasta los sacratísimos y anhelados lugares del nacimiento, pasión y resurrección del Señor. Las afirmaciones anteriores junto con una frase que la propia Egeria pone en boca del obispo de Edessa (...ya que te has tomado la molestia de venir hasta estos confines desde las tierras más apartadas... en el litoral del mar océano...) y algunas otras consideraciones de tipo lingüístico hicieron escribir al francés Marius Ferotin su célebre artículo Le veritable auter de la “Peregrinatio Silviae”, la vierge espagnole Etheria (Revue des questions historiques, Nº 30 (1903), un texto que se considera definitivo para el asunto de la autoría del códice. Evidentemente, si Egeria era española y procedía del litoral del mar Océano y del extremo de esta región occidental (dicho desde el Bierzo), no podía ser sino gallega.
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También la grafía de la autora del Itinerario fue muy debatida prefiriéndose en un principio el nombre Etheria o Aetheria, que parecía relacionarse con lo celestial, al de Egeria que, por coincidir con el nombre de una ninfa romana, tenía una connotación más pagana. Sin embargo, razones de tipo lingüístico han llevado a que hoy en día se prefiera la grafía Egeria, nombre constatado, por otra parte, repetidamente en la Galicia de finales del siglo IV.
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Monja o no, lo cierto es que Egeria tenía que ser una mujer con una situación económica envidiable pues en ningún momento muestra preocupación por los asuntos pecuniarios y, además, va rodeada de un séquito que ha hecho pensar a algunos autores en que pudiera ser familia del propio emperador Teodosio. En todo caso, Egeria es una mujer sencilla y humilde, que escribía en un latín coloquial y que tenía una buena formación e información sobre los lugares que visitaba. Su curiosidad, siempre relacionada con asuntos religiosos, era tan alta que no dudaba en soportar las mayores dificultades con tal de poder acceder a cualquier lugar santo y su interés por la liturgia jerosolimitana fue tal que describió uno por uno y de forma exhaustiva los oficios religiosos de todo un año litúrgico.
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Egeria es la primera escritora gallega de la que tenemos noticia, la primera escritora española cuya obra llegó hasta nosotros y la primera europea que escribió sobre Tierra Santa. Antes de ella sólo un aquitano desconocido (el “Peregrino de Burdeos”) nos había dejado algo escrito sobre un recorrido semejante, pero su itinerarium, a diferencia del de Egeria, no es sino un simple “miliario”, una sumaria enumeración de postas y distancias.
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Pero, los gallegos somos así, a pesar de este primer testimonio de una peregrinación tan lejana (sin duda, el primer libro de viajes, todo un primer clásico español) y de ser la primera mujer en Occidente que tal escribía, ¿quién conoce a Egeria? ¡Un poco de justicia!
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sábado, 10 de mayo de 2008

Cantiga XXIX

Salto por riba
do lume de San Xoán,
pra que non me morda
nin cobra nin can.

Revista de Prensa: Artículo publicado en la revista "Zona Norte" de Madrid.

La Xuntanza de Gallegos en Alcobendas fue embajadora de la cultura de Galicia en el desfile de San Patricio de Nueva York.
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Los concejales Ramón Cubián y Manuel Aragüetes, Ovidio Cadenas, el alcalde Ignacio García de Vinuesa y otros miembros de la comitiva española durante el desfile en la Quinta Avenida.

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La Banda de Gaitas de Xuntanza de Galegos en Alcobendas, formada para la ocasión por veinticinco gaiteros, participó el pasado 17 de marzo en el tradicional Desfile de San Patricio con el que los irlandeses de Nueva York honran anualmente a su patrón. El alcalde Ignacio García de Vinuesa acompañó a Xuntanza en esta representación española que organiza el empresario gallego Tony Sánchez, responsable de la Fundación Real Banda Pro St. Patrick Parade. -

Las banderas de Alcobendas, Galicia, España y la Unión Europea desfilaron por la mítica Quinta Avenida de la Gran Manzana, ante la presencia de miles de personas que presenciaron el desfile o lo vieron por televisión desde todo el mundo.-

El alcalde García de Vinuesa, que vivió intensamente esta experiencia, comentó que cuando “hace un año se empezó a gestar el proyecto que ha traído a la Xuntanza a Nueva York, al principio, me parecía hasta extravagante, pero viendo el desfile creo que tiene todo el sentido, porque es un reconocimiento a la labor cultural que realiza esta asociación de Alcobendas fuera de nuestra ciudad”.
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“Nos han recibido con los brazos abiertos”, ha explicado Ovidio Cadenas, presidente de la Xuntanza de Galegos en Alcobendas. “Es muy importante que la cultura gallega esté presente en este gran desfile. Porque muchos estadounidenses desconocen que en Galicia se toca la gaita, así que tenemos que promocionar nuestra tierra por todo el mundo”. Dado el éxito conseguido, se está considerando la posibilidad de que Xuntanza participe anualmente en el famoso desfile internacional.
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Entre otros actos en los que participó Xuntanza en Nueva York destaca el que celebró la Enxebre Orden de la Viera, cofradía cultural formada por intelectuales, artistas, periodistas, políticos y personalidades gallegas afincadas en Madrid, y al que Ovidio Cadenas invistió personalmente a García de Vinuesa y a su esposa Gisela Fernández como miembros de la Orden.
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Pepe Machado / Zona Norte

martes, 6 de mayo de 2008

Cantiga XXVIII

A folla do alcipreste
ela de verde non ruxe,
traballiño pode ser
correr atrás de quen fuxe.

jueves, 1 de mayo de 2008

Fotos de la celebración del 40 aniversario de la "Enxebre Orde da Vieira" en Roma y Ciudad del Vaticano

Como diría alguna de nuestras grandes artistas, a petición de nuestro querido público, y aunque no estaba previsto, hemos incluido las fotos de los actos conmemorativos del 40 aniversario de la Orden celebrados en Roma en octubre del año pasado.-

Foto: j.cerdeira

Como ya sabéis, esos actos consistieron en una recepción por S.S. el Papa a una representación de la EOV, en la que tuvimos el gusto de entregarle una gran vieira de plata, y en la celebración de un capítulo extraordinario que tuvo lugar en la Embajada de España ante la Santa Sede.
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En este acto recibimos en la Orden a dos ilustrísimos gallegos como son Monseñor Francisco Froján (encargado de Asuntos Generales en la Secretaría de Estado del Vaticano) y al Ministro General de los Franciscanos Fr. José Rodríguez Carballo.
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Coincidiendo con este capítulo extraordinario de la EOV, representantes de las distintas asociaciones de profesionales gallegos en Madrid (Aegama, Asomega, Iurisgama y el Club de Periodistas Gallegos) y la Federación de Asociaciones Gallegas en Madrid (Fagama) tributaron un sentido homenaje a nuestro Cardenal Monseñor Rouco Varela y a D. Francisco Vázquez, ex alcalde de la Coruña y actual Embajador de España ante la Santa Sede.
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Esperamos que las fotos completen la memoria de unos días ya de por sí inolvidables.

viernes, 25 de abril de 2008

Catiga XXVII

Aquel día era eu
do teu prato a mellor sopa
i agora son un veneno
dos labios da túa boca.