viernes, 24 de abril de 2026

LVIII Capítulo General de la Enxebre Orde da Vieira: Discurso del Gran Canciller D. Francisco Vázquez

 



Dignísimas Autoridades y Representaciones

Miembros del Consejo Capitular de la Orden

Personalidades e Instituciones que recibirán las distinciones y trofeos en esta ceremonia capitular

Señoras y Señores

Mis queridos amigos:

Bienvenidos a la celebración del 58º Capítulo General de la Orden de la Vieira, Fundación Cultural declarada de Interés Gallego, que tiene como finalidad principal y fundamental la de potenciar la galleguidad en España y en el mundo, premiando a las personas y a las instituciones que, por sus méritos en sus trayectorias profesionales, son merecedores de ser públicamente reconocidos por su contribución al progreso de Galicia y por su ejemplaridad ciudadana en su condición de gallegos.

Hoy tengo el honor de intervenir en la condición de Gran Canciller de la Orden, distinción que agradezco y que estrecha más mis vínculos personales con la Orden de la Vieira. Muchas gracias.

Es la tercera vez que participo en un Consejo Capitular:

La primera vez fue en marzo del 2001 cuando aquí, en Madrid, recibí el nombramiento de Cofrade, siendo por aquel entonces alcalde de La Coruña y Senador del Reino.

La segunda vez fue en octubre de 2007 con ocasión de las celebraciones conmemorativas del 40 aniversario de la Orden, cuando recibí la Gran Venera de la Orden en una inolvidable ceremonia celebrada en Roma, donde desempeñaba el cargo de Embajador de España cerca de la Santa Sede. En el Palacio de España, sede de los Embajadores, celebramos una misa en su capilla (quizás la única oficiada en gallego) y después en el Salón del Trono, con la presencia de nuestro querido Cardenal de Madrid, D. Antonio María Rouco Varela, se desarrolló el Consejo Capitular Extraordinario. Participaron los presidentes de cada una de las asociaciones profesionales de gallegos en Madrid y su capellán honorario Andrés Ramos.

Y hoy, aquí en esta ceremonia, se me distingue con la condición de Gran Canciller de la Orden, nombramiento que me honra y más aún honra a los  miembros del Consejo y Patronos de la Orden que me conceden su más alto nombramiento, cuando tan sólo soy un jubilado en el servicio público, ni alcalde como la vez primera, ni Embajador como la segunda, un jubilado, aunque siempre activo en su compromiso vital y ciudadano con España

Y, en este punto, permítanme que les diga a los premiados y distinguidos hoy, que mi deseo es que en sus trayectorias futuras gocen de la andadura personal que tuvieron quienes entonces compartieron conmigo las dos anteriores ceremonias en las que participé. 

En la primera de ellas, la celebrada en Madrid, quien era Director de Correos y Telégrafos D. Alberto Núñez Feijoo, del que no necesito explicarles cual fue su merecida trayectoria política. Y en la segunda, en Roma, un humilde fraile franciscano, general de la Orden y hoy arzobispo de la Diócesis de Mérida-Badajoz, Fray José Rodríguez Carballo.

A todos les deseo que disfruten de la misma evolución que tuvieron quienes antes compartieron conmigo estos actos.

Como así será, estoy seguro, porque si hubiera que explicar los méritos que reunimos los gallegos en nuestro deambular por el mundo, bastaría con remitirse a los que tienen las personas e instituciones que hoy son premiadas. Su hoja vital para imitar es el mejor paradigma de la galleguidad y de nuestra presencia en tan distintas y diversas actividades, que reflejan el éxito de los gallegos, por tierra, mar y aire, nunca mejor dicho por la presencia en este acto de la cúpula militar de nuestros Ejércitos.

Y para terminar, en un acto como el presente, reafirmamos nuestro compromiso con nuestra querida tierra gallega, exaltando nuestra galleguidad  siempre vinculada a la hispanidad, valor en el que un gallego es posiblemente la mejor de las modalidades de ser español, porque sólo nosotros gozamos del privilegio de la emoción sentida al cantar los versos de Rosalía, el orgullo de haber sido pilares desde la emigración, en la construcción de tantas naciones hermanas o el ser nuestra tierra la meta del camino que construyó Europa. La galleguidad, que va unida a nuestro profundo ser y sentir de españoles.

     Muchas gracias.

 

Madrid, a 28 de marzo de 2026, a las puertas del Xacobeo 2027.