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miércoles, 1 de mayo de 2013

Festival de Beltane, la gran fiesta celta del fuego

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Tal día como hoy, primero de mayo, los pueblos celtas celebraban su gran festival del fuego, era el día de Beltane, el día del "fuego sagrado" que, de una forma ritual, se encendía en lo alto de las montañas para indicar el comienzo del buen tiempo, de la aparición de la luz y el entierro de todo lo lóbrego que había pervivido desde el comienzo del año, allá por Samhain (el primero de noviembre).
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Beltaine es la gran fiesta de la fertilidad. Recuerda la unión de Cernunnos con la madre Tierra en un antiquísimo rito propiciador de las buenas cosechas y de la fertilidad del ganado.
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Fue en una víspera de Beltane en la que los viejos TuathaDanan llegaron a Erin, donde, tras quemar sus naves en un ritual apropiado a la fecha, decidieron quedarse para siempre. Claro que, en otra víspera de Beltane, aparecieron en el horizonte las naves de los descendientes de Mil, y de Breogán, para desposeerlos de sus amadas tierras y obligarlos a vivir escondidos en las numerosas cuevas en las que la Madre Tierra les mantiene ahora protegidos. Siempre en esta época del año los nuevos dioses se apoderan de la tierra con la intención de darnos frutos renovados.
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Pero escondidos en el vientre de la Madre Tierra quedan los viejos dioses, los dioses de las tinieblas, que tratarán de recuperar su puesto con la llegada del primero de noviembre. En ningún momento del año es tan delgada la separación entre nuestro mundo y el del más allá como lo es en las fechas de Beltane y Samhain (Halloween), momentos en que los espíritus luchan por sucederse unos a otros en el dominio de lo cotidiano. Pero las grandes hogueras druídicas, en un fabuloso conxuro de purificación, permiten ahora quemar y derrotar a todas las meigas de la noche y dar paso a los espíritus positivos, a la luz y al buen tiempo, todos ellos elementos propiciadores de las buenas cosechas.
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Se conmemoran también hoy las viejas fiestas del árbol o palo de mayo, de las cruces de mayo y, en Galicia, la fiesta de los mayos. Todas ellas son una bienvenida al verano y a las actividades pastoriles y agrícolas que le son propias. Que esta mitad del año que hoy comienza nos sea propicia. (Ver el calendario celta y, también, la entrada "De Beltane a Samhain")

lunes, 18 de marzo de 2013

Los Amigos de la Cultura Celta en Bretaña

Saint Michel: foto JCT 2012
Lamentablemente, lo limitado de la memoria humana hace que muchos de nuestros mejores recuerdos se diluyan poco a poco hasta desaparecer. Dinard, Dinan, Quimper, Vannes... ¿Quién recuerda toda la belleza de sus calles, de sus iglesias o de sus monumentos? La fotografía es uno de los medios para mantener viva nuestra memoria y así, a través de estas fotos, queremos revivir nuestro fantástico recorrido por la Bretaña Francesa y hacerlo inmortal. Echad un vistazo y os sorprenderá el poder revivir tanta belleza:
Y las fotos de los actos celebrados en

lunes, 8 de octubre de 2012

La Enxebre Orde da Vieira en Bretaña


EL OBJETIVO ES ESTRECHAR LAZOS CON INSTITUCIONES DEDICADAS A SALVAGUARDAR SU HERENCIA CELTA

Miembros de la Orden de la Vieira realizan una visita cultural a la Bretaña francesa


Ayuntamiento de Brest: Amigos de la Cultura Celta, presididos por el Delegado de la Xunta de Galicia en Madrid, posan con sus amigos bretones.  (Pulsad en la imagen para ver más fotos).

Sesenta y dos gallegos, pertenecientes al grupo Amigos de la Cultura Celta integrado en la Orden de la Vieira, partirán este viernes, día 28, hacia la Bretaña francesa, donde permanecerán hasta el 3 de octubre, para estrechar lazos con una gran variedad de instituciones y agrupaciones culturales dedicadas a salvaguardar y difundir la profunda herencia celta de Bretaña. Este viaje también servirá para recordar la ruta realizada por Castelao en Bretaña y la condición geográfica de esta región como Finisterre atlántico.

Entre los participantes en este periplo se encuentran: el presidente de Aegama, Julio Lage; el gerente de esta entidad, José Cerdeira; el presidente de la Fundación Culturas del Mediterráneo, José Luis Pardo; y el presidente de Fagama, Ovidio Cadenas, así como el doctor Pérez Vázquez, el catedrático Rodríguez Mourullo y parte del grupo folclórico Xuntanza de Alcobendas, entre otras personalidades. El delegado de la Xunta en Madrid, José Ramón Ónega, será quien ostente la representación oficial ante las instituciones.

Los integrantes de esta expedición serán recibidos en la Universidad de Rennes y en el Ayuntamiento de Brest, en este último caso por expreso deseo de las autoridades y del presidente del Comité Galicie-Bretagne, Pierre Joubin. Además, podrán visitar el Centre de Recherceh Breton et Celtique (Centro de Investigación Bretona y Céltica), dependiente de la universidad de Brest y que coordina todos los estudios célticos en Bretaña.

Está previsto que el alcalde y el presidente del Conseil Regional asistan este viernes al encuentro que se celebrará en Rennes, así como el presidente y el vicepresidente de Relaciones Internacionales de la universidad y la decana de la Facultad de Letras. Este acto también servirá para homenajear, entre otras autoridades e instituciones, al expresidente Marc Gontard, al director del Departamento de Bretón-Celtique, Hervé le Bihan, y, a título póstumo, al especialista en monacato céltico Gwënael Leduc y al defensor de la identidad del bretón Pêr Denez.

La Orden de la Vieira también distinguirá el 1 de octubre al director del Centre de Recherche Bretonne et Celtique, Philipe Jarnoux, y, a título póstumo, a Robert Omnés, profesor de Lengua y Cultura Española en la Universidad de Brest y presidente de honor y fundador del Comité Galicia-Bretaña.

En el capítulo de las instituciones dedicadas a la difusión y promoción de la cultura bretona será galardonado el director del Institute Culturel de Bretagne, Patrick Malrieu, y el président de la Section des Relations Interceltiques et Internationales de l'Institut Culturel de Bretagne, Jackes Gauchet.

En el apartado de música tradicional bretona se rendirá homenaje al fallecido Polig Monjarret, cuyo diploma será recogido por su esposa.
Galicia en el Mundo.

Pulsa para ver fotos de Bretaña

sábado, 16 de junio de 2012

El celtismo y la identidad del pueblo gallego

III encuentro de los "Amigos de la Cultura Celta"


Antonio Bonet Correa, José Ramón Ónega, Martín Almagro y Alberto Lorrio durante la mesa redonda.

Los Amigos de la Cultura Celta hemos celebrado en la Casa de Galicia, un brillante acto académico sobre la identidad del pueblo gallego. En el acto intervinieron los expertos Antonio Bonet Correa, director de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, Alberto José Lorrio Alvarado, catedrático de prehistoria de la Universidad de Alicante y el anticuario de la Real Academia de la Historia y Martín Almagro Gorbea que actuó de moderador.

Tras el acto académico, los Amigos de la Cultura Celta celebramos nuestro III Encuentro que, esta vez, tocó en Madrid. En él fueron distinguidas numerosas personalidades de las que encontraréis cumplida información en el blog de los Amigos de la Cultura Celta

jueves, 12 de abril de 2012

La EOV viajará a la Bretaña Francesa en septiembre

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Menhires en Carnac
Entre los días 28 de septiembre y 3 de octubre, un grupo cofrades de la Enxebre Orde da Vieira, formado por los Amigos de la Cultura Celta, viajaremos a la Bretaña francesa con la intención de contactar con nuestros amigos galos y pasar unos días de intensa actividad cultural. Entre los objetivos del viaje podemos señalar:
  • La evaluación y potenciación de las ancestrales raíces culturales comunes.
  • La contribución al hermanamiento progresivo de ambas naciones celtas y
  • El recuerdo in situ del recorrido que en 1929 realizó Alfonso R. Castelao en busca de las famosas Cruces de Pedra de Bretaña, preludio de su libro sobre las Cruces de Pedra en Galicia.
Aquí os presentamos el recorrido previsto:

Día 28 de septiembre: Madrid - París - Rennes: Salida en vuelo hacia París. Llegada al aeropuerto de Charles de Gaulle y salida hacia Rennes, llegada y visita de la ciudad. Cena y alojamiento.
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Día 29 de septiembre: Rennes - Mont St. Michel - St. Malo - Dinard - RennesEstancia en el hotel en media pensión. Por la mañana, nos dirigiremos al Mont St. Michel, inmenso bloque granítico de cerca 1 Km. de circunferencia y 80 metros de altura, enclavado en el mar, al que sólo se podía acceder durante la marea baja, en el que se encuentra el monasterio, majestuoso conjunto arquitectónico del período gótico. Tras la visita, nos dirigiremos a St. Malo, preciosa ciudad amurallada, con el puerto encerrado en unas dársenas en el interior de la ciudad, y protegidas frente a cualquier elemento externo, enemigo o meteorológico, en la que almorzaremos y disfrutaremos de un paseo con su magnífico ambiente. A media tarde proseguiremos hacia Dinard, población vacacional de alto standing, en la que pasearemos, antes de regresar al hotel en Rennes. Cena y alojamiento.
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Día 30 de septiembre: Rennes - cornisa bretona - Guimiliau - BrestDesayuno y salida hacia Dinan, bella población con construcciones de adobe y madera, donde pasearemos por su casco histórico, para proseguir hacia la encantadora población de Perros Guirec, en la que almorzaremos (libre). Por la tarde, continuaremos por la Cornisa Bretona, llamada la costa del granito rosa, con sus bellas y espectaculares formaciones rocosas en los acantilados sobre el mar, para proseguir por Guimilau, donde veremos su recinto parroquial con un típico Calvario Bretón. Llegada a Brest en el Finisterre francés, ciudad prácticamente destruida durante la II Guerra Mundial. Cena y alojamiento en el hotel.
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Día 1 de octubre: Brest - península de Crozon - Pleyben - Brest:: Estancia en el hotel en media pensión. Por la mañana veremos el centro de la ciudad, con el castillo y el monumento homenaje a los aliados, antes de proseguir hasta la encantadora población de le Faou, puerta de entrada a la península de Crozon, que bordearemos por el norte hasta llegar a la punta de los españoles, con la vista frente a Brest. Veremos los alineamientos megalíticos de Lagatjar. Almuerzo libre en la pintoresca población de Camaret y por la tarde, pasearemos por Morgat, y si la meteorología lo permite, visitaremos en barca sus grutas. De regreso al hotel en Brest, nos detendremos en Pleyben para admirar su Calvario, uno de los más bellos de Bretaña. Cena y alojamiento.
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Día 2 de octubre: Brest - Quimper - Morbihan - Vannes - NantesDesayuno en el hotel y salida hacia Quimper, una de las poblaciones más bellas de la región, con sus pintorescas construcciones y la catedral de St. Corentin. Al mediodía proseguiremos hacia Locmariaquer, para ver los alineamientos megalíticos de Carnac y almorzar (libre). Por la tarde, saldremos en barco para atravesar el Golfo de Morbihan, viendo la isla de los monjes, y llegada a Vannes, en la que efectuaremos un paseo por la ciudad encerrada en sus murallas, con la Catedral y sus bellas casas de adobe y madera. A última hora de la tarde, llegada a Nantes, la capital histórica de Bretaña. Cena y alojamiento en el hotel.
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Día 3 de octubre: Nantes - Angers - Paris - Madrid:: Desayuno y salida hacia Angers, donde veremos el inmenso Castillo sobre el río Maine, con sus torres circulares para proteger a la ciudad de los ataques de bretones y normandos, en el que se encuentra el inmenso tapiz del Apocalipsis. Tiempo libre hasta la salida hacia París. Traslado al aeropuerto Llegada a Madrid.

sábado, 13 de agosto de 2011

Encuentro de los “Amigos de la Cultura Celta” en San Andrés de Teixido

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Pulsa para ver La leyenda de San Andrés.

El pasado día diez de agosto, los Amigos de la Cultura Celta nos hemos desplazado a San Andrés de Teixido donde hemos tenido un emocionante encuentro con la naturaleza salvaje del lugar, con los recuerdos de nuestra cultura ancestral y con nosotros mismos.

Comenzamos el encuentro con una invocación a San Andrés, realizada por el cofrade de la EOV Francisco Cal, para introducirnos luego en un ameno repaso de los puntos más emblemáticos de nuestra cultura material e inmaterial. La interesantísima exposición fue realizada por nuestro maestro y anfitrión Andrés Pena, quien nos deleitó con la descripción de estos lugares sobrecogedores situados en el fin del mundo, que fueron sagrados desde la más remota antigüedad y siguen llenos de magia y misterio.

Tras la imposición de la imagen del Santo, sanadora y fortalecedora, nos dirigimos a lo alto de los inmensos farallones de Teixido, quizá los más altos de Europa, donde sentimos la fuerza incontrolada de la naturaleza encarnada en sus vientos violentos y su mar bravío de impetuosas olas.

Como reza la leyenda, quien va a San Andrés de vivo no necesitará hacerlo de muerto. Nosotros estuvimos allí y quisimos certificarlo con unos “pasaportes al más allá” de los que nos hemos dotado, y es que, aunque no sean necesarios, ya se sabe, por si las meigas…

Como ocurre en Galicia desde la época de nuestro padre Breogán, toda ceremonia que se precie debe terminar con el correspondiente ágape, que en este caso se nos ofreció en el majestuoso Pazo de Libunca, en Narón. Allí, a la par que disfrutábamos de la comida, recibimos a nuevos amigos en el colectivo de los Amigos de la Cultura Celta y disfrutamos de un corto concierto de música celta que el viento nos impidió realizar en las inmediaciones de San Andrés de Teixido.

Fue un día completo de comunión con la naturaleza y con la cultura ancestral que esperamos poder repetir con frecuencia.

Podéis ver fotos del acto en EOV foto BLOG y encontrar más información en Amigos de la Cultura Celta.

lunes, 9 de mayo de 2011

"Somos los continuadores de la ancestral cultura de nuestros antepasados"

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Los Amigos de la Cultura Celta en su desfile por Ávila. Foto: MB

El presidente de la Diputación de Ávila nombrado miembro de la Asociación de Amigos de la Cultura Celta en un acto que se llevó a cabo en el patio de armas del Torreón de los Guzmanes.

Copiamos del Diario de Ávila: El patio de armas del Torreón de los Guzmanes, sede de la Diputación Provincial de Ávila, sirvió de marco para el nombramiento de su presidente, Agustín González, como miembro de la Asociación de Amigos de la Cultura Celta. Una banda de gaitas de la Xuntanza de Gallegos de Alcobendas abría una comitiva integrada por unas 50 personas, entre las que se encontraban miembros de la Asociación de Amigos de la Cultura Celta, que portaban su estandarte y su atuendo integrado por becas y emblemas, que llevaban a modo de torques celtas. Esta comitiva llegó al Torreón de los Guzmanes con los sones de las gaitas gallegas. Este acto ha coincidido con el desarrollo del V Congreso Transfronterizo de Estudios Celtas España-Portugal, que se ha celebrado en estos dos últimos días en Ávila...
Más información en Amigos de la Cultura Celta.

domingo, 24 de abril de 2011

Despedida en la Casa de Galicia al embajador de Suiza en España, Jean Philippe Tissiéres

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En la foto:  José Cerdeira, Carlos de Blas, el embajador de Suiza y señora,
José Ramón Ónega, Santiago Torres y señora y José Luis Pardo.

En el acto participaron el juez del Tribunal Internacional de la Haya, Santiago Torres Bernárdez, acompañado de su esposa Charo; el promotor del colectivo Amigos de la Cultura Celta, José Cerdeira; el presidente de la Fundación Culturas del Mediterráneo y editor, José Luis Pardo; Carlos de Blas, gerente de la Orden de la Orden de la Vieira y el anfitrión del homenaje, el delegado de la Xunta en Madrid y director de la Casa, José Ramón Ónega López.

En el transcurso de la despedida, el embajador de Suiza en España, Philippe Tissieéres, al que acompañó su esposa Selma, fue nombrado miembro de honor del Colectivo Amigos de la Cultura Celta y recibió los emblemas acreditativos, el diploma, la banda y el colgante con la espiral, símbolo de la asociación. En sus palabras transmitió "la emoción de la amistad que me acompañará a mi siguiente destino y para siempre".

jueves, 11 de noviembre de 2010

O Magosto, a festa das castañas

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Por San Martiño, faise o magosto con castañas asadas e viño...

Magosto (foto Contado Estrelas)

El magosto, que con uno u otro nombre se celebra en toda la zona noroccidental de la península Ibérica, es una fiesta de exaltación de la castaña que se celebra a principios de noviembre, normalmente entre el día primero (todos los santos) y el decimoprimero (festividad de San Martín). La castaña y las bellotas, bien como frutos frescos, secos o molidos, han formado parte de la alimentación básica campesina hasta la llegada de América de la patata y el maíz, allá por el siglo XVI. A partir de entonces, disminuyó su importancia como alimento, aunque permaneció como referente de una época del año.

A tixola coas castañas
Una versión refinada y elaborada de la popular castaña, tras su paso por la sibarita Francia de los borbones, se convirtió hoy en los afamados "marron glacé" de los que nuestros paisanos Cuevas y Posadas se han hecho los reyes (ver el blog de nuestro amigo manolomendez )

Hay varias teorías sobre el origen del término magosto. Las más clásicas, como es lógico, la hacen provenir del latín en sus versiones magnus ustus (gran fuego) o magnum ustum (resaltando el carácter mágico del fuego). Las versiones más exóticas y actuales la hacen derivar de la festividad celta de samhain, samaín o haloween en versión anglosajona (véase el post samhain ). Sea como fuere, la popular castaña forma parte del alma gallega y de muchos de nuestros mejores recuerdos.


Con castañas asadas e viño novo, xa non morre o pobo...


lunes, 1 de noviembre de 2010

O Samain en Galicia

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Samaín (Samhain) es una fiesta de origen celta (ver samhain, samaincalabaza y halloween ) que, parece ser, se celebraba de diferentes maneras en nuestra Galicia hasta hace no tanto años ( véase Samain: a festa das caliveras, de Rafael López Loureiro ). Hoy, como ocurre con todo lo celta, está recuperando su vigencia de la mano de muchos entusiastas y de algunos colegios que prefieren "lo nuestro" a la versión "halowiniana" internacional. Para ver ese renacer de las viejas tradiciones, os adjuntamos una serie de videos que seguro que vais a disfrutar:















Feliz Samaín... Ahhh..!!!

jueves, 8 de julio de 2010

Festival de Ortigueira

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Cita ineludible do verán e un dos referentes mundiais do folk, o Festival Ortigueira tense convertido por méritos propios nun dos eventos musicais máis multitudinarios de toda España. A súa magnitude excede xa o puramente musical, para consolidarse como un espazo libre onde conflúen xentes de todas as tribos chegadas dos máis diversos puntos da xeografía... (mais información en Festival de Ortigueira)

A nosa cofrade Cristina Pato, que actuará mañán venres as 20h


ESCENARIO ESTRELLA GALICIA

Xoves 8 de xullo, 22:00 horas: Noite folk rock
Krêposuk (Bretaña)
Celtas Cortos (Castela León)
Oysterband (Reino Unido)

Venres 9 de xullo, 20 horas
Marful (Galicia)
Escola de gaitas de Ortigueira (Galicia)
Orion (Bélxica)
Cristina Pato + invitados (Galicia)
Afterhours, “The bothy band tribute” (Irlanda)
Qui hi ha? (Cataluña)

Sábado 10 de xullo, 20 horas
Bagad Karreg An Tan (Bretaña)
Chirlo mirlo (Galicia)
Leilía (Galicia)
Anxo Lorenzo Band (Galicia)
Gaelic Storm (EE UU)
Shooglenifty (Escocia)
Rare folk (Andalucía)

Domingo 11 de xullo, 17 horas
PROXECTO RUNAS 2010:
Celtic maze (Madrid), Xabi Aburruzaga (País Vasco) y The Crass (Galicia)

ALAMEDA DE ORTIGUEIRA- ENTRADA LIBRE


"A bondade da auga". Ortigueira

viernes, 25 de junio de 2010

Presentación en la Casa de Galicia del libro de Ramón Sainero "Los Orígenes Celtas del Reino de Brigantia"

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José Cerdeira, Jean-Philippe Tissières, José Ramón Ónega, Ramón Sainero y Fernando Guerrero
(Foto: Xunta)

El pasado 23 de junio se presentó en la Casa de Galicia el libro de nuestro cofrade Ramón Sainero titulado “Los Orígenes Celtas del Reino de Brigantia”. Presidió el acto el Delegado de la Xunta José Ramón Ónega quien, ante una sala abarrotada, hizo una primera presentación tanto del libro como de su autor. Le siguieron en el uso de la palabra el editor del libro, Fernando Guerrero, el gerente de la Asociación de Empresarios Gallegos en Madrid, José Cerdeira Taboada y el embajador de Suiza en España Jean-Philippe Tissières, quien nos hizo un amplio recorrido por la cultura celta del período de La Tène. Como es lógico, cerró el acto el propio autor, Ramón Sainero, quien nos ilustró sobre el estado actual de las teorías sobre el origen ibérico de la civilización celta.

A continuación, de la exposición hecha por José Cerdeira, recogemos las razones por las que creemos que el libro “Los Orígenes Celtas del Reino de Brigantia” debería pasar a formar parte de nuestras bibliotecas:

… yo no vine aquí para hablar de los celtas, sino para hablaros de “mi libro”… que, en este caso, es un libro escrito por Ramón Sainero con el sugerente título de Los Orígenes Celtas del Reino de Brigantia. Y, en concreto, vengo a deciros que compréis el libro… y que lo hagáis porque:

  1. Es un gran libro, bien escrito, apasionante, que se lee de un tirón. Vuela, con una prosa fácil, por encima de todos esos tópicos de los que todos hemos oído hablar pero de los que muy poco sabemos. Resulta apasionante viajar desde los lejanos valles del Indo y del Ganges, tierras del dios Krishna para, a través de la mítica Babilonia de Semíramis y de la amplia meseta anatólica, patria ancestral de los poderosos hititas, llegar hasta los más lejanos finisterres atlánticos.
  2. Es un libro de consulta. Todo lo relativo a ese convulso primer milenio a.C. está aquí (excepto quizá lo más conocido, es decir, lo que corresponde a los grandes imperios mediterráneos): Desde aquel terremoto social que se produjo con la misteriosa irrupción de los pueblos del mar, que causaron la caída de grandes imperios como el hitita, dificultades a Egipto y trajeron a la historia numerosos nuevos pueblos con nombres tan sonoros como filisteos, sardos, aqueos, sículos, etc….
  3. Es un libro de cabecera, uno de esos libros que se dejan en la mesilla de noche, al lado de la cama, durante mucho tiempo, y todos los días te lees una pequeña historia, ya sea de Deirdre, de Cu Chulain, de Argantonio o de nuestros míticos milesios…
  4. Yo, desde luego, no entiendo de esto, pero a mí me parece que es también un tratado de literatura comparada. ¿Qué es sino esa relación entre los cantos mágicos a Krishna, en la lejana India, y el de Aimirghin en la más próxima Irlanda? ¿O el viaje de las “profecías fatales” desde las lejanas tierras de Babilonia a la España del Siglo de Oro (Calderón), 2500 años después?
  5. Y si tuviera que adjetivar al libro de Ramón, diría algo que me parece importante: el libro de Ramón nace desde una visión global del mundo del conocimiento, con una total falta de prejuicios, investigando para encontrar lo que salga, no para demostrar algo que por intereses innombrables habíamos, previamente, decidido demostrar. No es, por tanto, un libro localista, provinciano... Es un libro que no está al servicio de nada ni de nadie y que, por tanto, es un libro serio y no un panfleto político.
  6. Y, finalmente, deberíais comprar este libro porque es un libro barato. Cerca de 500 pag., cerca de 500.000 caracteres de amena prosa…, sólo 26 euros… ¿quién da más?

El libro de Sainero nos sumerge en un mundo apasionante, aún muy poco conocido, acompañándonos con su hábil bisturí para ir diseccionado el polvo de la paja, lo cierto de lo probable, y lo probable de lo improbable o absurdo.
Después de su lectura, tampoco tendremos certezas, pero podremos movernos sobre las arenas movedizas de nuestra prehistoria con un mínimo de seguridad…

Y nada más, amigos. Comprad el libro, leedlo… y seréis un poco más sabios. Gracias.

Podéis encontrar más información en: Xunta.esGrupoescomunicacióngalicia.com y Casadellibro.com.

sábado, 31 de octubre de 2009

En un día como hoy: de Beltane a Samhain

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Calendario de festividades celtas

... Pero escondidos en el vientre de la Madre Tierra quedan los viejos dioses, los dioses de las tinieblas, que tratarán de recuperar su puesto con la llegada del primero de noviembre. En ningún momento del año es tan delgada la separación entre nuestro mundo y el del más allá como lo es en las fechas de Beltane y Samhain ("all hallows eve" o halloween), momentos en que los espíritus luchan por sucederse unos a otros en el dominio de lo cotidiano. Pero las grandes hogueras druídicas, en un fabuloso conxuro de purificación, permiten en las fechas de Beltane quemar y derrotar a todas las meigas de la noche y dar paso a los espíritus positivos, a la luz y al buen tiempo, todos ellos elementos propiciadores de las buenas cosechas...  (ver las entradas "el calendario celta", "El festival de Beltane", "O Samaín" y, también, "Crónicas bárbaras").


viernes, 9 de octubre de 2009

El hermanamiento de los pueblos celtas

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Aunque con un cierto retraso, publicamos hoy este interesante artículo sobre los pueblos celtas, escrito por la brillate periodista Mayra Machado y publicado en El Correo Gallego. En él se hace referencia a nuestra pasada estancia en Galway, Irlanda, y su amenidad e interés nos devuelven a la ancestral Erin para envolvernos en el verde de sus valles y la amabilidad de sus gentes.

Ver también: Gallegos en Irlanda

La llamada Liga Celta, integrada por las regiones o países que conservan lengua céltica (Cornuailles, Man, Gales, Escocia, Irlanda y Bretaña) ha negado a Galicia y Asturias la consideración de pueblo celta en base al discutible criterio de que no pervive en ellas la lengua.

Cuando se habla de cultura celta y de la pertenencia a ella de distintos pueblos o comunidades actuales se entra, sin duda, en un terreno resbaladizo en el que pueden cometerse graves errores. Factores culturales, genéticos, geográficos, históricos y linguísticos se mezclan una y otra vez y son invocados a menudo para intentar demostrar o negar las raíces comunes de aquellos pueblos.

Hace unos pocos años, un estudio coordinado por la Universidad de Oxford, en base al ADN de 10.000 personas en el Reino Unido e Irlanda, concluyó que existe una amplia base genética común entre irlandeses, bretones, escoceses, españoles del norte y, para sorpresa de muchos, ingleses. En base a esto, el estudio consideró que todos ellos son descendientes de pescadores de origen ibérico que cruzaron el Mar Cantábrico y se asentaron en las costas occidentales francesas y las Islas Británicas; ello podría ser compatible con la leyenda que nos narra cómo los descendientes del rey celta Breogán, para vengar una afrenta, decidieron conquistar Irlanda, cuyas costas aseguraban ver desde la Torre de Brigantium.

La coincidencia genética, además, reafirma la teoría inicial de que el núcleo originario de la cultura celta se situaría en Centroeuropa (Halstatt, La Téne) y que desde allí se expandió hacia el Oeste (la Galia, Península Ibérica y, desde ésta, a las Islas Británicas) y hacia el Este (Polonia y Ucrania, donde existe una región llamada Galitzia, llegando a las llanuras de la actual Anatolia, el país de los gálatas, de quienes San Jerónimo aseguraba hablaban una lengua similar al galo).

Ni siquiera el concepto “celta” es unívoco. Para muchos historiadores, celta o keltoi fue el nombre que, según los clásicos griegos, se daban a sí mismo algunos pobladores de Centroeuropa, organizados en muy diferentes tribus. Y son muchas las civilizaciones ibéricas de las que se ha predicado su raíz celta: astures, vacceos, vettones, arévacos e incluso vascones tendrían origen celta o “celtoide”. De hecho, los investigadores no se ponen de acuerdo en si el término “celtíbero” refleja la fusión de culturas celtas con íberas o si se refiere al conjunto de pueblos de origen celta que habitaron la Península; con todo, la opinión más extendida, fundamentada en la aparición de restos arqueológicos similares, parece referir un mayor asentamiento celta al oeste de una imaginaria línea que cruce la Península de Noreste a Suroeste, de Aragón a Gibraltar.

Sin embargo, ello dejaría fuera de la zona a ciudades como Segorbe, Castellón, la antigua Segobriga citada por los clásicos, en cuyo nombre puede apreciarse una doble raíz celta. Briga, probablemente fortaleza, aparece más o menos transformada en numerosos topónimos peninsulares y continentales como Brigantia (La Coruña o Betanzos), Bergantiños, Bregenz (Alemania) y muchos otros. Por ello quizá debamos conformarnos con suponer el asentamiento de tribus celtas por toda la Península, en mayor o menor mezcla con otras tribus de origen no celta y con mayor o menor resistencia a la fusión con otras culturas.

En lo que se refiere a Galicia, los autores hablan de una doble penetración celta. En el primer milenio a.c., pueblos celtas ocuparon la Península en oleadas sucesivas, desde donde se desplazaron hacia las Islas Británicas; siglos más tarde, en el siglo V d.c., celtas de Cornuailles y Gales, huyendo de las invasiones anglosajonas de Gran Bretaña, cruzaron el Canal de la Mancha y se asentaron en Armórica, la actual Bretaña francesa, llegando incluso a Galicia y Asturias. Existen topónimos como Bertoña, Pontevedra o Britonia/Santa María de Bretoña, en Lugo, o El Bretón (Avilés) y la aldea de Bretones en Vidiago, en Asturias, que de algún modo indican asentamientos en dichas zonas del noroeste peninsular.

Si nos referimos a las lenguas celtas, parece aceptarse la actual pervivencia de dos grandes grupos, insulares y continentales, siendo el gaélico irlandés y escocés los mas significativos representantes del primer grupo y el bretón, hablado en la actual Bretaña francesa, antigua Armórica, el único superviviente continental. En Galicia, según algunos lingüistas, se habló un idioma celta hasta el siglo VI d.c. para desaparecer por la presión del castellano y el portugués; quizá se trate del céltico aportado por la referida comunidad procedente de Bretaña. Pero parece existir sustrato céltico, de primera o segunda generación, en numerosas palabras castellanas y gallegas y especialmente en la toponimia.

Será mejor que dejemos a los expertos arqueólogos y lingüistas la resolución del enigma celta. O incluso quizá sea preferible dejar perdidos en la noche de los tiempos los secretos de esa compleja y misteriosa cultura y así contribuir a mantener el interés, el debate y el culto por lo celta.

En cualquier caso y, dejando a un lado los posibles parentescos genéticos y lingüísticos, procedan o no de un mismo pueblo común, son de destacar las similitudes y coincidencias entre algunos de los llamados pueblos celtas, como ocurre entre Galicia e Irlanda; así lo hemos podido constatar recientemente en el marco de una reciente visita realizada a Irlanda para celebrar un capítulo extraordinario de la Enxebre Orde da Vieira.

Además de las semejanzas entre el clima y la vegetación, la historia de ambos pueblos nos aporta algunas coincidencias. Su profunda religiosidad, que hunde sus raíces en creencias, ritos y deidades precristianas; las figuras de San Patricio y Santiago como referencias no sólo religiosas, sino también culturales; la dramática necesidad de emigrar a consecuencia de las enormes dificultades económicas del tortuoso siglo XIX; baste señalar que entre 1845 y 1849, a consecuencia de la Hambruna, casi un millón de irlandeses abandonó sus tierras para viajar a Estados Unidos e Inglaterra, entre otros destinos, cifra que se acerca a diez millones de irlandeses si extendemos el período a 1960.

Algo parecido hicieron los gallegos en, prácticamente, el mismo lapso temporal. Esa emigración necesaria aporta otra consecuencia en la que ambos pueblos coinciden: la capacidad de adaptarse a nuevos hábitats sin perder sus raíces, desarrollando un dinámico movimiento asociativo; en otras palabras, el orgullo de seguir siendo irlandeses y gallegos, lejos de sus tierras. En el caso irlandés se pone de manifiesto en relación con los eventos del Día de San Patricio, el 17 de Marzo, que congrega en todo el mundo y, especialmente en Nueva York, a miles de personas de origen irlandés ataviadas con el color nacional, el verde.

Finalmente, otro aspecto en el que se pueden apreciar semejanzas entre Galicia e Irlanda y por extensión, entre los pueblos celtas, tiene que ver con la música. Decenas de festivales de música tradicional celta se suceden en Irlanda, Bretaña, Gales, Galicia, Asturias e incluso Cantabria; así, se utilizan instrumentos musicales similares, aunque evolucionados, como también han evolucionado de forma diferente otros componentes culturales.

Fuera de los eventos multiceltas organizados más o menos oficialmente, hemos podido asistir recientemente en Galway y con gran emoción, a un pequeño e improvisado encuentro musical entre gaiteros gallegos y un grupo folk irlandés y hemos escuchado melodías y canciones populares gallegas e irlandesas interpretadas conjuntamente. Sin ánimo de proclamar contundentes conclusiones sobre la evidencia de conexiones celtas, que no nos corresponden, sólo podemos afirmar que aquello sonaba compacto y auténtico.

Otra vez lo real va por delante de lo oficial. Con o sin integración en entidades como la Liga Céltica, los pueblos que comparten culturas, tradiciones y experiencias tienden a comunicarse sin reparar en si se dan o no todos los factores definitorios de un pasado común. Dicho de otro modo, es mucho más lo que nos une que lo que nos separa, además de un pouquiño de auga.

mmachado@elcorreogallego.es

domingo, 14 de junio de 2009

El embajador de Irlanda ingresa en la EOV

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Noticia tomada de El Correo Gallego del 9 de junio pasado:
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El embajador de Irlanda en España, Peter Gunning, ingresó la semana pasada como caballero de la Enxebre Orde da Vieira en un acto que tuvo lugar en la propia embajada en Madrid.
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Arropado por miembros de la Orden como Carlos de Blas y José Cerdeira, así como Elías Rodríguez Varela que actuaba como maestro de ceremonias, y por los discursos del Director de la Casa de Galicia en Madrid, José Ramón Ónega, y el gran Canceller de la Orden, Enrique Santín, Peter Gunning recibión la concha de vieira y se le impuso la capa de peregrino.
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El acto fue un anticipo del capítulo extraordinario que la Orden de la Vieira celebrará a finales de mes en Galway.
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El Correo Gallego-Redacción

miércoles, 20 de mayo de 2009

¿Por qué las monedas irlandesas llevan grabada un arpa?

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Cuenta la leyenda que en la segunda batalla de Mag Tuiredh, el arpista Dagda -con el arpa incluida- cayó prisionero de los fomorianos. Uno de los hijos de Dagda -Oghma- y el heroico Lugh, lo acompañaron hasta el campamento enemigo para rescatar al arpista y recuperar el Arpa mágica con la que Dagda controla el inicio y final de las estaciones, la cuál obtuvo del Mundo Superior. Para ello fueron en su búsqueda, llegando hasta el salón de banquetes del palacio submarino de sus enemigos. Allí vieron como el arpa colgaba de la pared y Dagda con sus poderes, la llamó y ésta rápidamente se descolgó por sí sola y voló hasta las manos de su legítimo dueño, matando en el trayecto a nueve fomorianos...-
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-El arpa celta es un símbolo omnipresente en Irlanda. Lo llevan las monedas, los pasaportes, los aviones (Ryanair), los documentos oficiales y hasta las pintas de cerveza (Guinnes). El arpa celta es un arpa dorada con cuerdas de plata sobre un fondo azul (en campo de azur, un arpa de oro cordada de plata), y es el símbolo de Irlanda desde el siglo XIII. Lleva el nombre de un viejo modelo conservado en la biblioteca del Trinity College de Dublín que, supuestamente, perteneció a Brian Boru, uno de los grandes reyes irlandeses que reinó hacia principios del siglo XI (el modelo conservado fue fabricado unos 400 años más tarde, por lo que no pudo pertenecer a dicho rey, pero las leyendas siempre mandan).
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Enrique VIII, en 1541, estableció el arpa de Brian Boru como escudo de Irlanda, pasando en 1603 a formar parte del escudo del Reino Unido durante la unión de las coronas de Irlanda e Inglaterra en el reinado de Jaime VI de Escocia. Con el establecimiento del Estado Libre Irlandés en 1922, el arpa fue elegida como emblema estatal. Desde el 9 de noviembre de 1945 es el escudo oficial del Estado de Irlanda.
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lunes, 18 de mayo de 2009

La mujer celta

Como complemento al post anterior, reproducimos aquí unos "Apuntes sobre la mujer celta" de Marianna García Legar. Ver:  http://circulosdemujeres.blogspot.com/2007/09/la-mujer-celta.html:

Boadicea
Se considera celta al pueblo conformado por tribus de raza indoeuropea procedentes originariamente de las grandes planicies del Asia central que 2.000 años antes de Cristo ya habitaban el centro y norte de Europa.

Entre 1.500 y 900 a.C. se extendieron por las Islas Británicas, norte de Francia, parte de Suiza y norte de Italia. Llegaron a España en el 800 a.C. Su lengua (que dio lugar a varios dialectos) era de origen indoeuropeo y de ella se conservan escasos registros literarios.

Tuvieron su mayor período de expansión entre el siglo III y el I a.C.

La ancestral cultura de los celtas dejó notoria influencia en todo el mundo occidental. Constituían una élite intelectual y guerrera con adelantos técnicos que aportaron a las poblaciones de cada lugar al que llegaron. A su vez ellos fueron también transformados por las costumbres de los pueblos que conquistaron por ello no se puede hablar de la existencia de una raza celta; sí de una cultura que es base de varias naciones con identidad propia.


Para poder tener una idea aproximada de lo que fue la mujer celta es necesario entender el contexto histórico en que vivió. Las principales fuentes que poseemos de la sociedad celta son su marco jurídico, que puede conocerse en los códigos y libros de leyes galas e irlandesas recopilados en la Alta Edad Media. A través de su organización social podemos ver el reflejo del espíritu celta original.

La célula base de la sociedad celta era la familia en el sentido extenso de la palabra, la gens indoeuropea. Esta familia se denominaba fine y comprendía todos los parientes hasta noveno grado durante cuatro generaciones, incluyendo desde los padres hasta los hijos de los sobrinos. Cuando la familia crecía más allá de ese parentesco los familiares emigraban para constituír una nueva familia. En este caso era obligatoria la partición de los bienes familiares comunes hasta entonces.

Las familias se agrupaban en la tribu, el tuath, que era la célula base de la sociedad de Irlanda. Los tuath eran autosuficientes. Poseían su jerarquía social, su jefe o rey, sus esclavos, sus bienes comunitarios, sus leyes y también sus deidades y animales totémicos.

Los tuath era absolutamente soberanos. Eran independientes entre si y nunca tuvieron necesidad de agruparse. Algunos historiadores señalan que esta autonomía los hizo débiles ante sus enemigos y fue una de las causas por las que fueron borrados del mapa europeo con tanta facilidad.

El derecho celta primitivo se basaba en la posesión del ganado, a diferencia del romano basado en la posesión de la tierra. Los celtas tenían muy claro que la tierra no podía tener dueño porque era un bien comunitario.

Eran un pueblo de pastores y guerreros, pero no eran nómades. Cada tuath poseía un territorio fijo, pero las fronteras eran móviles porque no les gustaba poner límites a la tierra, y siempre consideraron que la tierra no podía tener dueño.

El sistema feudal celta funcionaba a partir de un “contrato de ganado” establecido entre señor y siervo ante un druida (más tarde un sacerdote). Esto significaba que el señor, dueño del ganado, lo cedía a un siervo para que lo cuidara y sacara provecho del mismo.

Todos, tanto los siervos como las mujeres u hombres libres tenían derecho a acceder a un “contrato de ganado” y este contrato sobrevivió hasta muy tarde en Irlanda. Las mujeres podían poseer rebaños, hecho gracias al cual participaban plenamente de su sociedad; al contrario de lo que sucedía a las mujeres de sociedades feudales basadas en la propiedad de la tierra y en los “contratos de tierra”.

La sociedad celta presenta rasgos muy arcaicos. Se encuentra a mitad de camino entre las sociedades patriarcales agrícolas, estructuradas en torno a la posesión de la tierra por parte del padre; y las sociedades matrilineales, en las cuales la mujer es el gran símbolo de fecundidad y el nexo fundamental de la familia.

Aunque hubo reinas mujeres -como la famosa Boadicea que organizó una gran revuelta contra los romanos, o Cartismandua, la reina de los Brigantes que traicionó a su pueblo- el rey del tuath era habitualmente un hombre.

La mujer tenía derecho a elegir marido y no podían casarla sin su consentimiento; derecho del que carecían romanas y griegas.

Las jóvenes podían casarse a partir de los 12 años. Llegado el momento se organizaba un festín al que invitaban a todos los jóvenes. Allí la muchacha elegía por sí misma y cuando lo había hecho ofrecía agua al muchacho para lavarse las manos. Este gesto implicaba que ya estaban casados (¡parece que el muchacho no podía negarse!).

El matrimonio era una alianza entre dos familias regido por un complicado código de normas de funcionamiento de los bienes comunes de la pareja. Ambos cónyuges pagaban una dote de idéntica cantidad. Hombre y mujer tenían absoluta igualdad de derechos y gran autonomía económica uno respecto del otro. Cada uno conservaba sus bienes personales cuando se divorciaban y los bienes comunes se repartían entre ambos.

Al diferencia de lo que sucedía en Roma y Grecia, la mujer no entraba a pertenecer a la familia del hombre, y continuaba poseyendo sus bienes. Si enviudaba conservaba su patrimonio, mientras que el de su marido iba a parar a la familia de él. Lo mismo sucedía si moría ella.

El matrimonio no tenía carácter sagrado. No era más que un contrato con cláusulas, si estas no se respetaban el matrimonio quedaba automáticamente anulado. No tenían ceremonias matrimoniales, salvo el festín antes mencionado, ni existía el concepto de matrimonio religioso. Mas bien el matrimonio era considerado un acto de libertad de los esposos, una especie de unión libre protegida por las leyes que siempre era posible disolver mediante el divorcio.

Era normal que las personas se casaran y divorciaran catorce veces o más y eso no entrañaba ningún problema. Además el divorcio celta no era un repudio en beneficio del hombre, como en otras sociedades patriarcales, sino que hombre y mujer estaban situados en plano de estricta igualdad. Las leyes comprendían numerosas causas por las cuales se podían divorciar siendo el divorcio de común acuerdo una de ellas.

Los celtas oscilaban entre la monogamia, la poligamia y hasta la androgamia que significa que una mujer se casa con varios hombres (Cesar habla en sus crónicas acerca de tribus bretonas que la practicaban). La poligamia estaba muy extendida y todo hombre solía tener además de su esposa una o más concubinas.

Con las concubinas el acuerdo era por un año. Solían comenzar y acabar durante las ceremonias de Beltane o Lammas, aunque otras fuentes lo citan en Imbolc. Acabado el año ambos eran libres de renovar o no el llamado “matrimonio anual”.

Los “matrimonios anuales” no perjudicaban jamás a la esposa original, la única que recibía el título de esposa. Las concubinas debían colaborar con ella en el trabajo de la casa y la esposa tenía la potestad de rechazar la presencia de alguna concubina en la residencia familiar si no le gustaba. Si el marido no respetaba su lugar ella podía divorciarse. Además la esposa recibía la dote que la concubina pagaba al marido. Al finalizar el concubinato la concubina recuperaba su dote.

No siempre el hombre era el cabeza de familia. Según sus leyes había hasta tres sistemas diferentes de situación de la mujer respecto del hombre. A saber:

- Cuando hombre y mujer tenían el mismo dinero, había igualdad de condiciones e independencia jurídica y económica de uno respecto del otro.

- Si la mujer tenía menos dinero estaba en un rango inferior respecto del marido.

- En el caso de que la mujer tuviera más dinero, ella era cabeza de familia indiscutible. El marido carecía de autoridad y se lo llamaba “hombre bajo el poder de una mujer”. Este hecho, que no significaba deshonra alguna, muestra sin duda reminiscencias de estructuras relacionadas sociedades matrilineales.

Otras reminiscencias matrilineales se encuentran en la literatura irlandesa y galesa donde los héroes son nombrados “según su madre y no según su padre” (Conchobar, hijo de Ness; Gwydyon y Arianrod, hijo e hija de Don, Cuchulain hijo de Dechtire...). Esto indica que la sucesión matrilineal aún no había desaparecido de la memoria de los narradores.

Las mujeres llevaban el cabello largo y trenzado, y a veces lo recogían en complicados peinados. Eran muy aficionadas a los adornos; utilizaban collares, brazaletes de bronce, plata u oro y cosían pequeñas campanas en los bordes de sus túnicas. Llevaban capas con dibujos de rayas o cuadros de brillantes colores; las que tenían más recursos las usaban con bordados de oro y plata.

Tanto hombres como mujeres cuidaban mucho su apariencia y la obesidad les desagradaba profundamente. "Tratan de no engordar ni de ponerse panzudos", cuenta el griego Estrabón y también "…nadie debe exceder la longitud fijada por los agujeros del cinturón”.

Las mujeres desempeñaban un papel importante en la educación de los niños y de los jóvenes. Era costumbre que los hijos se enviaran a criar con otra familia, estableciendo con las familias adoptivas lazos a veces más profundos que con los propios familiares de sangre.

Cuando llegaba el momento en que los jóvenes guerreros debían iniciarse en el oficio de las armas, los enviaban junto a unas mujeres guerreras extremadamente misteriosas, medio brujas medio amazonas, establecidas por lo general en el norte de la isla de Bretaña.

Esas mujeres guerreras, educadoras y brujas, eran también iniciadoras sexuales. Ello nos recuerda una vez más que la libertad sexual entre los celtas era muy grande, no existían tabúes sexuales ni noción de pecado vinculada al sexo. La fragilidad del matrimonio es una prueba de ello así como la práctica del concubinato, en el que la concubina estaba tan bien considerada socialmente como la esposa.

Estuviera casada o no la mujer tenía acceso a funciones muy diversas. No hay rastros históricos de mujeres druidesas; aunque sí de magas y profetisas. Es muy importantes recordar que en la iglesia celta cristiana las mujeres podían celebrar misa hasta que la iglesia de Roma lo prohibió.

Históricamente se conoce la existencia de monasterios de sacerdotisas. Los más famosos fueron el de Kildare en Irlanda, el de la diosa Sul en Bath (Isla de Bretaña), y la Isla de Mona donde vivían muchas sacerdotisas. La Isla de Mona fue arrasada por los romanos, que asesinaron a las mayores, y violaron repetidamente a las jóvenes para dejarlas embarazadas y obligarlas a mezclar su linaje celta con el romano.

El celtas fue un pueblo guerrero por naturaleza, capaz de luchar de manera muy ruda unos contra otros por un insulto o por el simple placer del combate. Los autores de la antigüedad clásica citan a las robustas mujeres celtas, siempre dispuestas a ayudar a sus esposos en guerras o disputas, o siendo ellas mismas las protagonistas de las mismas. "Toda una tropa de extranjeros sería incapaz de oponer resistencia a un solo galo si éste llamara a su mujer en su ayuda", escribe el romano Marcellinus. Tal era su fervor guerrero y el desprecio de la muerte que ostentaban que tanto hombres como mujeres tenían la costumbre de luchar desnudos, ornados sólo con sus armas, un cinturón y un torque (collar celta). Hay registros históricos de esta costumbre en Galicia y Asturias, así como en Francia, Irlanda, Gran Bretaña, Italia, Bélgica, etc.

Dice Diodoro de Sicilia: “entre los galos las mujeres son casi de la misma talla que los hombres, con los cuales rivalizan en coraje”.

Cuenta Amiano Marcelino: “El humor de este pueblo es pendenciero y arrogante en exceso. El primero de ellos en llegar a un enfrentamiento con los romanos hace frente a varios de ellos a la vez, sin otra ayuda que su esposa, una campeona aún más temible. Es digno de ver a esas marimachos, con las venas del cuello hinchadas por la ira, balanceando sus robustos brazos blancos como la nieve, y blandiendo pies y puños asestando golpes como una catapulta.”

La sociedad celta también practicaba la homosexualidad como relata Aristóteles y puede verse en ciertos relatos épicos como el de Cuchulain. Algunas (no todas) de las mujeres de la institución de las guerreras eran lesbianas.

Al igual que el hombre, la mujer celta disfrutaba de su libertad y de los derechos que le correspondieran por su rango social o fortuna personal. Podía convertirse en jefa de familia, reinar, ser profetisa, guerrera, maga, educadora, iniciadora; podía casarse o permanecer “virgen” -es decir soltera-, podía divorciarse y heredar.

Han sido necesarios más de veinte siglos para que las mujeres recuperásemos sólo algunos de esos derechos y privilegios perdidos a manos del triste avance de la jerarquía patriarcal de bárbaros, romanos y católicos. Ojalá que el espíritu de indómita libertad, fuerza, poder e igualdad de nuestras ancestras celtas nos inspire siempre iluminando el camino a seguir para que la fuerza de la femenina retorne y se haga visible para defender a nuestra amada Madre Tierra.

MARIANNA GARCÍA LEGAR

Las mujeres celtas ¿eran machistas?

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-Hace algún tiempo, un amigo, con buena fe, me pidió que escribiese algo sobre las mujeres celtas, y siendo de sobra conocido el papel que éstas jugaron en el mundo antiguo, me preguntaba qué podría decir yo sobre las mujeres celtas que no estuviera dicho ya. Pues bien, ahí van mis conclusiones:
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Las mujeres celtas ¿eran machistas? Sin duda. Todo apunta hacia esa dirección. Toda mujer era y es machista, sea celta, viquinga, india o asiática, toda mujer era y es la causa del efecto que nos consume desde el origen de los tiempos y que coarta las posibilidades (si es que algún día existieron) para que la humanidad, como raza animal dotada de los instrumentos adecuados para destruir o construir todo cuanto sea capaz de imaginar, logre superarse a sí misma y desarrolle algo que, hasta ahora, no ha conocido, ni conocerá en un futuro cercano: la igualdad entre sexos.
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Toda mujer es la causa del efecto del machismo. Pues no se me ocurre otra explicación que responda satisfactoriamente al hecho de que, en los más de dos millones de años que este planeta está poblado, la mitad de su población no goce de la libertad que, dentro de la falta de libertad que todo ser vivo tiene por el mero hecho de formar parte de una concreta sociedad, está en poder de la otra mitad.
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¿Qué les ha pasado a las mujeres? ¿qué nos pasa? Hace años, cuando era más joven (years ago, when I was younger ... decía la canción) me imaginaba lo que sucedería si una especie alienígena desembarcase, de repente, un día, en el planeta tierra, y con sus armas y poderes criptoníticos intentase someter a esta humanidad tan humanoide de la que formamos parte, ¿se someterían los hombres? ¿Y las mujeres? Pues he de confesar, con tristeza, que no sé lo que harían los hombres, pero desde luego las mujeres han dado muestras de tener muchas papeletas para que la respuesta fuese afirmativa.
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Pero esto no es verdad. La verdad se esconde tras la mentira que acabo de narrar. Lo verdaderamente cierto es que cuando hablamos de mujeres y el machismo que nos consume, olvidamos siempre lo esencial: que cada mujer es un mundo, y ese mundo es enorme. La única verdad es que todas hemos chillado a lo largo de nuestra historia por lograr nuestra libertad e identidad. Pero esos chillidos, a veces inconscientes, sordos o apagados, no han quedado plasmados en todas sus formas en las fuentes de conocimiento que hoy utilizamos para escribir lo que se pretende sea historia. Y sin embargo, están ahí.
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Otras veces si hemos escuchado esas voces, y así nos han llegado los relatos de personajes de la época que nos desvelan la existencia de aquellas que se diferenciaban de sus contemporáneas, no sólo por sus amplios derechos y facultades sociales, sino también y principalmente por su compromiso con el arte de la guerra. Recordemos por ejemplo, como las reinas celtas Boudicca o Cartimandua salían a luchar junto con sus amantes, hermanos o demás parientes, en plano de igualdad contra el enemigo invasor. Estas mujeres son consideradas por muchos, como ejemplos de feminismo en el mundo antiguo. Pero ¿lo son en realidad?
-Imaginemos por un momento, que esas mujeres celtas, no existieron, ¿qué pasaría?, ¿no tendríamos las mujeres un referente de feminismo en el mundo antiguo? O dicho en otras palabras ¿serían machistas las mujeres del mundo antiguo? La respuesta a mi entender, es que no. El feminismo existe porque existimos nosotras. Cada mujer que piensa y que sufre, cada mujer que dice no, cada mujer que da un paso hacía adelante, que se desvía, que tuerce hacía la izquierda o hacía la derecha, cada mujer que muere a manos de otro, que sufre por el que muere, es un grito contra el machismo que nos cosume. Están ahí y siempre estuvieron. Solo hay que verlos en todas sus formas. Cada gesto, cada palabra, a veces pequeño, a veces grande. A veces plasmado en papel, y a veces no.
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Dudo mucho que las mujeres de las que hablo fueran entonces o ahora más machistas que cuando existieron. Sin duda, tendrían pensamientos que no las llevaban a entenderse a sí mismas fuera de la propia influencia de su propia forma física, pero ayer igual que hoy y siempre, como individuo determinado y concreto que ha vivido y vive su propia identidad según sus capacidades, ahelos, inquietudes y miedos, y dentro de su mundo, sea este grande o pequeño, se revela inconscientemente, a cada paso, con cada suspiro, contra el yugo de lo impuesto y el castigo por ser diferente.
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Las mujeres celtas ¿eran machistas? No. Pero ninguna mujer lo es, ni lo fue nunca, aunque a veces lo haya parecido o lo parezca, porque ante todo somos seres humanos y un ser humano, aunque no lo parezca, nunca se somete.
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Permítame el intrépido lector, que termine estas líneas no sin antes disculparme por mi atrevimiento en escribir, de sobra es conocido que tarea de tan elevada condición sólo debería ser emprendida por quienes son hábiles y claros y no, como diría Pondal, imbéciles y oscuros.
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Enviado por Teodora Da Cova