Dignísimas Autoridades y Representaciones
Miembros del Consejo Capitular de la Orden
Personalidades e Instituciones que recibirán las
distinciones y trofeos en esta ceremonia capitular
Señoras y Señores
Mis queridos amigos:
Bienvenidos a la celebración del
58º Capítulo General de la Orden de la Vieira, Fundación Cultural declarada de
Interés Gallego, que tiene como finalidad principal y fundamental la de potenciar
la galleguidad en España y en el mundo, premiando a las personas y a
las instituciones que, por sus méritos en sus trayectorias profesionales, son
merecedores de ser públicamente reconocidos por su contribución al progreso de
Galicia y por su ejemplaridad ciudadana en su condición de gallegos.
Hoy
tengo el honor de intervenir en la condición de Gran Canciller de la Orden,
distinción que agradezco y que estrecha más mis vínculos personales con la
Orden de la Vieira. Muchas gracias.
Es
la tercera vez que participo en un Consejo Capitular:
La primera vez fue en marzo del
2001 cuando aquí, en Madrid, recibí el nombramiento de Cofrade, siendo por
aquel entonces alcalde de La Coruña y Senador del Reino.
La segunda vez fue en octubre de
2007 con ocasión de las celebraciones conmemorativas del 40 aniversario de la
Orden, cuando recibí la Gran Venera de la Orden en una inolvidable ceremonia
celebrada en Roma, donde desempeñaba el cargo de Embajador de España cerca de
la Santa Sede. En el Palacio de España, sede de los Embajadores, celebramos una
misa en su capilla (quizás la única oficiada en gallego) y después en el Salón
del Trono, con la presencia de nuestro querido Cardenal de Madrid, D. Antonio
María Rouco Varela, se desarrolló el Consejo Capitular Extraordinario.
Participaron los presidentes de cada una de las asociaciones profesionales de gallegos
en Madrid y su capellán honorario Andrés Ramos.
Y
hoy, aquí en esta ceremonia, se me distingue con la condición de Gran Canciller
de la Orden, nombramiento que me honra y más aún honra a los miembros del Consejo y Patronos de la Orden
que me conceden su más alto nombramiento, cuando tan sólo soy un jubilado en el
servicio público, ni alcalde como la vez primera, ni Embajador como la segunda,
un jubilado, aunque siempre activo en su compromiso vital y ciudadano con
España
Y,
en este punto, permítanme que les diga a los premiados y distinguidos hoy, que
mi deseo es que en sus trayectorias futuras gocen de la andadura personal que
tuvieron quienes entonces compartieron conmigo las dos anteriores ceremonias en
las que participé.
En
la primera de ellas, la celebrada en Madrid, quien era Director de Correos y
Telégrafos D. Alberto Núñez Feijoo, del que no necesito explicarles cual fue su
merecida trayectoria política. Y en la segunda, en Roma, un humilde fraile
franciscano, general de la Orden y hoy arzobispo de la Diócesis de
Mérida-Badajoz, Fray José Rodríguez Carballo.
A
todos les deseo que disfruten de la misma evolución que tuvieron quienes antes
compartieron conmigo estos actos.
Como
así será, estoy seguro, porque si hubiera que explicar los méritos que reunimos
los gallegos en nuestro deambular por el mundo, bastaría con remitirse a los
que tienen las personas e instituciones que hoy son premiadas. Su hoja vital
para imitar es el mejor paradigma de la galleguidad y de nuestra presencia en
tan distintas y diversas actividades, que reflejan el éxito de los gallegos,
por tierra, mar y aire, nunca mejor dicho por la presencia en este
acto de la cúpula militar de nuestros Ejércitos.
Y
para terminar, en un acto como el presente, reafirmamos nuestro compromiso con
nuestra querida tierra gallega, exaltando nuestra galleguidad siempre
vinculada a la hispanidad, valor en el que un gallego es posiblemente la mejor
de las modalidades de ser español, porque sólo nosotros gozamos del privilegio
de la emoción sentida al cantar los versos de Rosalía, el orgullo de haber sido
pilares desde la emigración, en la construcción de tantas naciones hermanas
o el ser nuestra tierra la meta del camino que construyó Europa. La
galleguidad, que va unida a nuestro profundo ser y sentir de españoles.
Muchas gracias.
Madrid, a 28 de marzo de 2026, a las puertas del
Xacobeo 2027.
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