martes, 20 de octubre de 2009

Éxito de las IV jornadas gastronómicas y culturales de FAGAMA en Madrid

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El periodista Manuel Méndez durante el pregón de las IV Jornadas.
(Foto: Manuel Seixas-Lalinpress)
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El éxito acompañó a las IV Jornadas Gastronómicas y Culturales de FAGAMA en Madrid

Por cuarto año consecutivo, la Federación de Asociaciones Gallegas en Madrid (FAGAMA), acudió a su cita de la Plaza de la Remonta, en el madrileño y castizo barrio de Tetuán, con sus Jornadas Gastronómicas y Culturales.

La acogida de los madrileños volvió a ser inmejorable los once días, del 8 al 18 de octubre de 2009, durante los que se rindió homenaje a la gastronomía gallega, en especial a los productos del mar.

Ovidio Cadenas Queipo, presidente de FAGAMA, dio la bienvenida a esta edición cuyo acto de inauguración contó con numerosas personalidades del mundo de las letras, empresarios, políticos gallegos, etc.

El periodista coruñés, de Ortigueira, Manuel Méndez, presidente del Club de Periodistas Gallegos en Madrid, y experto en gastronomía, ofreció el espléndido pregón que ofrecemos a continuación.

Méndez, unos días antes, había presentado en la Casa de Galicia, su primer libro, “Destellos de Hollín”, novela finalista del Premio Literario Azorín.

Cabe destacar que el escultor, Manuel Rial Pérez, creó una escultura durante las Jornadas, que ha sido donada a la Junta Municipal del distrito de Tetuán, por la generosa acogida que viene dispensando a estas manifestaciones gallegas, en especial su presidenta, Dª Paloma García Romero.

Todos los centros gallegos en Madrid, representados por FAGAMA, es decir: Xuntanza de Gallegos en Alcobendas, Centro Gallego de Móstoles, Centro Gallego de Tres Cantos, Centro Gallego del Noroeste en Collado Villalba, Casa Gallega de Fuenlabrada, Asociación Gallega Corredor del Henares en Alcalá de Henares, Centro Gallego de la Sierra de Madrid en Colmenar de Arroyo y Asociación de Taxistas Gallegos en Madrid (Atagama), estuvieron presentes en las Jornadas, aportando hermosas interpretaciones de su Grupos Folklóricos y una artística exposición de encaje gallego de bolillos.

Con satisfacción, podemos decir que la puerta ha quedado abierta para la quinta edición del año 2010.

 Enviado por Pepe Machado
Director de la revista Zona Norte

Pregón de Manuel Méndez en las IV jornadas de FAGAMA en Madrid

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Muy buenas tardes. Boas tardes, miñas donas e meus señores:

Pues, sí, henos aquí reunidos y convocados por el más sugerente y sibarita reclamo culinario que pueda darse... En homenaje al marisco, venimos. Rendidos a él, estamos... Y más y mejor porque es, por fortuna de dominio común, que el marisco y Galicia son referentes sinónimos: lo uno es la otra, y la otra lleva a lo uno.

El marisco, nuestro marisco gallego, aquí presente, se constituye, por derecho incuestionado, en “estrella” de estas “JORNADAS GASTRONÓMICAS Y CULTURALES GALLEGAS DE FAGAMA”, que este año alcanza su cuarta edición, pero no es, como ya ven, o han de ver, la única oferta de sugerente yantar que se nos ofrece. Junto a él, rivalizando en nobleza y arraigo de tradición galaica, ya humea, en su perola de cobre, el pulpo, que es cefalópodo. Y aguardan también, claro está, tibias y jugosas, las excelsas empanadas, suculentamente preñadas de nutricio compango... Todo está dispuesto, en fin, un año más, para la fiesta.

Pero, volvamos al marisco, que es, como ya quedó dicho, centro y norte de este escaparate de hoy. Yo quisiera contarles, en paralelo al exordio de procede y conviene, de la razón, la gran razón que explica el por qué de esta afinidad consustancial entre Galicia y el marisco. ¿Por qué el marisco gallego es más rico, más sabroso, que el de otros lugares? ¿Por qué allí su producción es más abundante?... Y al respecto he de decirles que no se trata de un aserto empírico basado en la experiencia, o en la leyenda, o en la simpatía –que podría valer como explicación suficiente- sino de una conclusión científica perfectamente avalada y estudiada. Y es que resulta, fíjense qué curioso, que la morfología física de las rías gallegas, y su ubicación en el lugar justo y preciso (de latitud, de temperatura del agua, de riqueza de placton) hace de las rías gallegas un entorno biológico singular, único en todo el planeta.

Con frecuencia se ha escrito, para cantar esta singularidad, que las rías gallegas fueron formadas por los dedos de la mano de Dios al apoyarse en la Tierra tras la creación. Y algo de eso puede haber, porque hasta se da la circunstancia (capital para lo que estamos hablando) que en todas las rías, en su boca al mar, hay una, o varias, islas. Y esa es, precisamente, la ventaja que riza el rizo, porque tal circunstancia provoca, como la más feliz de las “trampas”, que el agua cargada de nutrientes que entra, por los lados, deje en mucha mayor proporción esa riqueza esencial dentro, y retorne luego muchísimo más ligera al salir.... Es, en fin, un verdadero milagro... que propicia que nuestros mariscos se desarrollen muchísimo más, y muchísimo mejor... A todos les favorece por igual, aunque su efecto práctico es diferente en cada caso. En los llamados “bivalvos”, almejas, berberechos, ostras, vieiras, zamburiñas, mejillones, propicia una “velocidad” de crecimiento realmente extraordinaria... En el caso del mejillón, merced a ese prodigioso invento que son las “bateas”, sepan ustedes que más del 75% de toda la producción mundial se genera en Galicia... Y en el caso de los crustáceos de concha dura, nécoras, cigalas, nocos, o bueyes, centollas, langosta, bogavante (o lubrigante, como también le llamamos nosotros), también su crecimiento y desarrollo opera allí más rápido, y con una peculiaridad añadida de alto interés para el consumidor, ya que esa riqueza de placton tan extraordinaria que comentábamos, confiere a nuestras piezas una nota, un “sello” distintivo realmente eficaz, cual el de presentar los crustáceos genuinamente gallegos unos caparazones notablemente más oscuros que los de otras latitudes, al depositarse sobre ellos, por esa sobreriqueza de nutrientes, una suerte de “tapiz” de microalgas, que oscurece y atenúa (enverdece, podríamos decir) los caparazones de esos deliciosos bichos...

Y digo, “bichos”... Pues sí –para ir terminando ya-: menudos “bichos”... Porque, hay que reconocer la fealdad de su aspecto (aunque hoy lo tengamos tan asimilado al sibaritismo), es bastante notable... Los bueyes, las nécoras, y no digamos las centollas, realmente son “arañas”, en su imagen... De lo que cabe imaginar el “hambre” que tendría aquel primer gallego que se decidió a echarlo a la hoguera, y a comérselo... Pero, claro, todo ello ocurrió hace miles de años...

Lo que es bastante más reciente –tanto, que yo guardo aún memoria de cuando ocurría- es el tiempo en el que el marisco no formaba parte, ni de lejos, de un menú formal o festivo que se pretendiera... Cuando su consumo era, ocasional, en las tabernas, y apenas nunca en las casas... Cuando, como ocurría en casa de mis abuelos en la víspera del patrón de la aldea, se llevaba el carro de bueyes al arenal, para cargarlo, en poco más de media hora, con varios sacos de berberechos.... que luego se cocían... Se cribaban los bichos, para dárselos a las gallinas.... y se aprovechaban las conchas (que es lo que se buscaba) para, machacándolas con los pies, y con mucha algarabía de jóvenes y niños, dejar el caminito de la carretera a la casa, convenientemente “blanco”, para que luciera así en la fiesta del día siguiente... ¡Ay, qué tiempos!... ¡Cuánto ha cambiado!... Aunque, es verdad, el espíritu de la fiesta es siempre el mismo y permanente: Hoy –les animo a ello- dejaremos las conchas y los caparazones para el basurero... y nos dedicaremos con fruición, como debe ser, a dar buena cuenta de los “bichos”.... Vamos a ello... Muchas gracias.

Manuel Méndez

sábado, 17 de octubre de 2009

El viejo coro pétreo del maestro Mateo

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1.10.-Viejo coro pétreo del maestro Mateo. Al mismo tiempo que el Pórtico de la Gloria, en el obradoiro del maestro Mateo se trabajaba en el coro granítico que ocupó la nave central de la catedral hasta 1604. En este año, el viejo coro pétreo fue sustituido por uno de madera, decisión desafortunada, como opinaba Castellé Ferrer, pues con ella: Se ha deshecho el más lindo coro antiguo que avía en España.

Pero han pasado los años y, gracias a la colaboración de la Fundación Barrié y al empeño de los profesores Yzquierdo Perrín y Otero Túñez, se han podido recuperar al menos diecisiete de las 32 sillas originarias, una parte de la más bella y desconocida obra de cuantas había perdido el Patrimonio Artístico de Galicia. El resto de los sitiales serán de muy difícil recuperación, pues se han reutilizado como material de construcción en distintas partes de la Catedral e incluso en otros monumentos alejados. Sin embargo, veinticuatro de los medallones tallados para dicho coro pueden verse hoy rodeando la Puerta Santa y formando parte del grupo de los veintisiete.

Como curiosidad, digamos que antes de comenzar la rehabilitación de los tres primeros sitiales, dado el valor de las piezas artísticas que se manejaban, se firmó un seguro que valoró cada una de ellos en un millón de dólares. Desde luego nada compensa la pérdida de una obra de arte, y la fijación de un precio tan alto no hace sino confirmarlo.

La parte de coro reconstruida se halla en la Buchería, donde también se pueden ver restos de una calzada medieval y miliarios y sepulcros romanos. En un rincón habilitado al efecto, un interesante vídeo informa de los trabajos de reconstrucción del coro mateano.

viernes, 9 de octubre de 2009

IV Jornadas Gastronómicas y Culturales Gallegas de Fagama en Madrid

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 Del 8 al 18 de octubre 2009:
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Ovidio Cadenas, Presidente de Fagama
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La Federación de Asociaciones Gallegas en Madrid (FAGAMA), organiza por cuarto año consecutivo las Jornadas Gastronómicas y Culturales cuyo objetivo es ofrecer al público madrileño productos autóctonos gallegos y las diversas especialidades de la gastronomía gallega.

Ovidio Cadenas Queipo, presidente de FAGAMA y de Xuntanza de Galegos en Alcobendas es el dinámico organizador de esta iniciativa.

El marisco, como gran embajador de la cultura gastronómica gallega será el protagonista de estas Jornadas.

Complementando esta muestra se ofrecerá un taller-exposición del escultor Manuel Rial y una exposición de Encaje de Bolillos realizado por bolilleras gallegas.

El acto inaugural, el jueves día 8, a las 14.00 h., contará con el pregón a cargo de Manuel Méndez, presidente del Club de Periodistas Gallegos de Madrid. También intervendrán, Paloma García, concejala-presidenta del Distrito de Tetuán y Ovidio Cadenas, presidente de FAGAMA, con el periodista Pepe Machado como maestro de la ceremonia.

Un grupo de la Banda de Gaiteros de Xuntanza de Alcobendas ofrecerá temas tradicionales del folclore gallego.

Como se recordará FAGAMA está constituida por Xuntanza de Gallegos en Alcobendas, Centro Gallego de Móstoles, Centro Gallego de Tres Cantos, Centro Gallego del Noroeste en Collado Villalba, Casa Gallega de Fuenlabrada, Asociación Gallega Corredor del Henares (Alcalá de Henares), Centro Gallego de la Sierra de Madrid en Colmenar de Arroyo y Asociación de Taxistas Gallegos en Madrid (Atagama).

Colabora en las Jornadas, la Junta Municipal del Distrito de Tetuán del Ayuntamiento de Madrid.

Actos:

El viernes día 9, 18,30 h.: Vinos gallegos: 5 denominaciones de origen.

Charla ponencia por Xoán Cannas, sumiller, director y copropietario del Restaurante “Pepe Vieira” de Pontevedra (Estrella Michelín), Mejor Sumiller Gallego 2002 y “Nariz de Oro” al Mejor Sumiller de España 2004.

Sábados 10 y 17, 23,30 h.: Degustación popular de queimada

-Taller exposición de Manuel Rial Pérez. Escultor, Maestro Cantero, Restaurador, Profesor de Escultura y Artes Plásticas.

Además del taller-exposición de sus obras durante las Jornadas, Manuel Rial realizará una escultura de gran tamaño ante el público.

-Exposición de Encaje de Bolillos por las bolilleras del Centro Gallego de Móstoles y de Xuntanza de Galegos en Alcobendas.

Enviado por Pepe Machado

Santa María la Antigua de la Corticela

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1.9.- La Corticela. Santa María la Antigua de la Corticela es una pequeña iglesia edificada alrededor del siglo XII, en el estilo del obradoiro del maestro Mateo, sobre los restos de una iglesia prerrománica destruida por Almanzor. Su nombre, Corticela, deriva de curtis, terreno cerrado por una muralla, y fue independiente de la Catedral hasta el siglo XVI.

A partir del siglo XV, Santa María de la Corticela pasa a ser la parroquia de vascos y extranjeros, con sus confesores lenguaxeiros, o lenguarejos, que confiesan en todas las lenguas conocidas.

En esta capilla se halla una talla de Jesús en el monte de los Olivos, del que parecen que eran muy devotos los estudiantes compostelanos y al que pedían su intercesión por escrito mediante el sistema de rozar los papeles de las peticiones con las manos del Santo.
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La corticela

La capilla de las reliquias

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1.8.- Capilla de las reliquias: Es la primera capilla de la derecha según se entra por el Pórtico de la Gloria. Está dividida en dos estancias por un pequeño vestíbulo en el que se conserva la lauda sepulcral del obispo Teodomiro, el descubridor del sepulcro del Apóstol.

A la derecha del vestíbulo hay un retablo gótico reciente, de 1924, en donde se guardan las valiosas reliquias que a lo largo de los años ha ido acumulando la catedral compostelana. En 1615, fray Hernando Oxea publicó, en su Historia del glorioso Apóstol Santiago, una relación pormenorizada de las reliquias existentes hasta ese momento en la Catedral. De esa relación, y sólo como ejemplo, citemos, además del cuerpo del propio Apóstol, las relacionadas con el mismo Jesucristo: una espina de la corona que llevó ceñida hasta la cruz, un pedazo del Lignun Crucis, un trozo de su báculo, otro de la mesa de la Última Cena, un poco de leche de los pechos de la Virgen María tan fresca, blanca y perfecta como si fuera recién destilada de ellos, y algunos de sus preciosos cabellos... Si la lista la extendiéramos a santos, se haría interminable.

En la estancia de la izquierda se encuentra el busto-relicario de Santiago Alfeo (el famoso Caput Argenteum, engarzado en pedrería, con camafeos y una afiligranada diadema) conteniendo los restos de su preciada cabeza; al lado, el riquísimo tesoro que incluye valiosos crucifijos en oro y plata. En el centro destaca la famosa custodia procesional de Antonio de Arfe, una custodia de 137 centímetros de alta y considerada por el profesor Filgueira Valverde como la primera obra de platería plateresca.

El hermanamiento de los pueblos celtas

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Aunque con un cierto retraso, publicamos hoy este interesante artículo sobre los pueblos celtas, escrito por la brillate periodista Mayra Machado y publicado en El Correo Gallego. En él se hace referencia a nuestra pasada estancia en Galway, Irlanda, y su amenidad e interés nos devuelven a la ancestral Erin para envolvernos en el verde de sus valles y la amabilidad de sus gentes.

Ver también: Gallegos en Irlanda

La llamada Liga Celta, integrada por las regiones o países que conservan lengua céltica (Cornuailles, Man, Gales, Escocia, Irlanda y Bretaña) ha negado a Galicia y Asturias la consideración de pueblo celta en base al discutible criterio de que no pervive en ellas la lengua.

Cuando se habla de cultura celta y de la pertenencia a ella de distintos pueblos o comunidades actuales se entra, sin duda, en un terreno resbaladizo en el que pueden cometerse graves errores. Factores culturales, genéticos, geográficos, históricos y linguísticos se mezclan una y otra vez y son invocados a menudo para intentar demostrar o negar las raíces comunes de aquellos pueblos.

Hace unos pocos años, un estudio coordinado por la Universidad de Oxford, en base al ADN de 10.000 personas en el Reino Unido e Irlanda, concluyó que existe una amplia base genética común entre irlandeses, bretones, escoceses, españoles del norte y, para sorpresa de muchos, ingleses. En base a esto, el estudio consideró que todos ellos son descendientes de pescadores de origen ibérico que cruzaron el Mar Cantábrico y se asentaron en las costas occidentales francesas y las Islas Británicas; ello podría ser compatible con la leyenda que nos narra cómo los descendientes del rey celta Breogán, para vengar una afrenta, decidieron conquistar Irlanda, cuyas costas aseguraban ver desde la Torre de Brigantium.

La coincidencia genética, además, reafirma la teoría inicial de que el núcleo originario de la cultura celta se situaría en Centroeuropa (Halstatt, La Téne) y que desde allí se expandió hacia el Oeste (la Galia, Península Ibérica y, desde ésta, a las Islas Británicas) y hacia el Este (Polonia y Ucrania, donde existe una región llamada Galitzia, llegando a las llanuras de la actual Anatolia, el país de los gálatas, de quienes San Jerónimo aseguraba hablaban una lengua similar al galo).

Ni siquiera el concepto “celta” es unívoco. Para muchos historiadores, celta o keltoi fue el nombre que, según los clásicos griegos, se daban a sí mismo algunos pobladores de Centroeuropa, organizados en muy diferentes tribus. Y son muchas las civilizaciones ibéricas de las que se ha predicado su raíz celta: astures, vacceos, vettones, arévacos e incluso vascones tendrían origen celta o “celtoide”. De hecho, los investigadores no se ponen de acuerdo en si el término “celtíbero” refleja la fusión de culturas celtas con íberas o si se refiere al conjunto de pueblos de origen celta que habitaron la Península; con todo, la opinión más extendida, fundamentada en la aparición de restos arqueológicos similares, parece referir un mayor asentamiento celta al oeste de una imaginaria línea que cruce la Península de Noreste a Suroeste, de Aragón a Gibraltar.

Sin embargo, ello dejaría fuera de la zona a ciudades como Segorbe, Castellón, la antigua Segobriga citada por los clásicos, en cuyo nombre puede apreciarse una doble raíz celta. Briga, probablemente fortaleza, aparece más o menos transformada en numerosos topónimos peninsulares y continentales como Brigantia (La Coruña o Betanzos), Bergantiños, Bregenz (Alemania) y muchos otros. Por ello quizá debamos conformarnos con suponer el asentamiento de tribus celtas por toda la Península, en mayor o menor mezcla con otras tribus de origen no celta y con mayor o menor resistencia a la fusión con otras culturas.

En lo que se refiere a Galicia, los autores hablan de una doble penetración celta. En el primer milenio a.c., pueblos celtas ocuparon la Península en oleadas sucesivas, desde donde se desplazaron hacia las Islas Británicas; siglos más tarde, en el siglo V d.c., celtas de Cornuailles y Gales, huyendo de las invasiones anglosajonas de Gran Bretaña, cruzaron el Canal de la Mancha y se asentaron en Armórica, la actual Bretaña francesa, llegando incluso a Galicia y Asturias. Existen topónimos como Bertoña, Pontevedra o Britonia/Santa María de Bretoña, en Lugo, o El Bretón (Avilés) y la aldea de Bretones en Vidiago, en Asturias, que de algún modo indican asentamientos en dichas zonas del noroeste peninsular.

Si nos referimos a las lenguas celtas, parece aceptarse la actual pervivencia de dos grandes grupos, insulares y continentales, siendo el gaélico irlandés y escocés los mas significativos representantes del primer grupo y el bretón, hablado en la actual Bretaña francesa, antigua Armórica, el único superviviente continental. En Galicia, según algunos lingüistas, se habló un idioma celta hasta el siglo VI d.c. para desaparecer por la presión del castellano y el portugués; quizá se trate del céltico aportado por la referida comunidad procedente de Bretaña. Pero parece existir sustrato céltico, de primera o segunda generación, en numerosas palabras castellanas y gallegas y especialmente en la toponimia.

Será mejor que dejemos a los expertos arqueólogos y lingüistas la resolución del enigma celta. O incluso quizá sea preferible dejar perdidos en la noche de los tiempos los secretos de esa compleja y misteriosa cultura y así contribuir a mantener el interés, el debate y el culto por lo celta.

En cualquier caso y, dejando a un lado los posibles parentescos genéticos y lingüísticos, procedan o no de un mismo pueblo común, son de destacar las similitudes y coincidencias entre algunos de los llamados pueblos celtas, como ocurre entre Galicia e Irlanda; así lo hemos podido constatar recientemente en el marco de una reciente visita realizada a Irlanda para celebrar un capítulo extraordinario de la Enxebre Orde da Vieira.

Además de las semejanzas entre el clima y la vegetación, la historia de ambos pueblos nos aporta algunas coincidencias. Su profunda religiosidad, que hunde sus raíces en creencias, ritos y deidades precristianas; las figuras de San Patricio y Santiago como referencias no sólo religiosas, sino también culturales; la dramática necesidad de emigrar a consecuencia de las enormes dificultades económicas del tortuoso siglo XIX; baste señalar que entre 1845 y 1849, a consecuencia de la Hambruna, casi un millón de irlandeses abandonó sus tierras para viajar a Estados Unidos e Inglaterra, entre otros destinos, cifra que se acerca a diez millones de irlandeses si extendemos el período a 1960.

Algo parecido hicieron los gallegos en, prácticamente, el mismo lapso temporal. Esa emigración necesaria aporta otra consecuencia en la que ambos pueblos coinciden: la capacidad de adaptarse a nuevos hábitats sin perder sus raíces, desarrollando un dinámico movimiento asociativo; en otras palabras, el orgullo de seguir siendo irlandeses y gallegos, lejos de sus tierras. En el caso irlandés se pone de manifiesto en relación con los eventos del Día de San Patricio, el 17 de Marzo, que congrega en todo el mundo y, especialmente en Nueva York, a miles de personas de origen irlandés ataviadas con el color nacional, el verde.

Finalmente, otro aspecto en el que se pueden apreciar semejanzas entre Galicia e Irlanda y por extensión, entre los pueblos celtas, tiene que ver con la música. Decenas de festivales de música tradicional celta se suceden en Irlanda, Bretaña, Gales, Galicia, Asturias e incluso Cantabria; así, se utilizan instrumentos musicales similares, aunque evolucionados, como también han evolucionado de forma diferente otros componentes culturales.

Fuera de los eventos multiceltas organizados más o menos oficialmente, hemos podido asistir recientemente en Galway y con gran emoción, a un pequeño e improvisado encuentro musical entre gaiteros gallegos y un grupo folk irlandés y hemos escuchado melodías y canciones populares gallegas e irlandesas interpretadas conjuntamente. Sin ánimo de proclamar contundentes conclusiones sobre la evidencia de conexiones celtas, que no nos corresponden, sólo podemos afirmar que aquello sonaba compacto y auténtico.

Otra vez lo real va por delante de lo oficial. Con o sin integración en entidades como la Liga Céltica, los pueblos que comparten culturas, tradiciones y experiencias tienden a comunicarse sin reparar en si se dan o no todos los factores definitorios de un pasado común. Dicho de otro modo, es mucho más lo que nos une que lo que nos separa, además de un pouquiño de auga.

mmachado@elcorreogallego.es

La Cripta del Pórtico de la Gloria

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1.7.- La cripta del Pórtico de la Gloria. Bajo el Pórtico de la Gloria hay una pequeña iglesia subterránea con crucero, girola y dos naves, donde se venera al otro apóstol Santiago, a Santiago Alfeo o Santiago el Menor, cuya cabeza se conserva, desde el año 1116, en un precioso relicario de la capilla    las reliquias.

Esta primera cripta gallega está cubierta con bóvedas nervadas sobre cuyas claves se encuentran sendas figuras de ángeles: una portando un sol, obra del maestro Mateo, y otra con una luna, obra del maestro de las ropas mojadas. De este último maestro, llamado de las ropas mojadas por representar las telas adheridas a la piel como si de auténticas ropas mojadas se tratara, nos quedan numerosas estatuas pertenecientes a la antigua portada de la Cripta.

miércoles, 7 de octubre de 2009

La fachada del Obradoiro

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1.6.- La fachada del Obradoiro. Presidiendo la granítica plaza del Obradoiro se levanta una de las obras cumbres del barroco universal, la magna obra del arquitecto Fernando de Casas y Novoa. El proyecto venía determinado en parte por la construcción previa, obra de Peña del Toro, de la torre de las Campanas. Así en el proyecto tuvo que contemplarse una torre gemela, la de la Carraca, para armonizar con la ya construida. Entre las dos torres se diseñó un sorprendente hastial cuyas masas equilibran y armonizan con las dos torres y convierten al conjunto en un maravilloso retablo pétreo, de frondosa decoración, obra de artífices compostelanos como Vaamonde, Fernández, Gambino, Noguiera, Lens, López, etc.

En la organización vertical de la fachada destacan poderosamente los cuerpos de las torres, las acanaladas pilastras, las cornisas, antepechos y afiligranados pináculos. Las torres, que se elevan hasta los 72 metros de altura, obedecen a los versos con que Gerardo Diego se refirió a ellas:

También la piedra, si hay estrellas, vuela.
Sobre la noche biselada y fría
creced, mellizos lirios de osadía,
creced, pujad, torres de Compostela.

Cuando el sol poniente, filtrado entre las altas nubes o la tenue niebla, ilumina con sus rayos dorados la armoniosa floresta de piedra del Obradoiro, su pátina de líquenes y tiempo parece la de los altos chopos que amarillean al final del verano. Así lo vio el maestro don Ramón Otero Pedrayo, como un otoño harto y dorado...

domingo, 4 de octubre de 2009

El Pórtico de la Gloria

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1.5.- El Pórtico de la Gloria. Es una obra protogótica realizada por el taller del maestro Mateo en duro granito gris. Simboliza la Jerusalén celeste del Apocalipsis:

En el centro del tímpano de la puerta central vemos a Cristo Redentor rodeado de ángeles, con las almas de los justos en la arquivolta izquierda y el juicio final en la diestra. Los veinticuatro ancianos del Apocalipsis, tocando instrumentos musicales diversos, forman el coro de los bienaventurados. Sobre el parteluz central hay un Santiago sedente, vestido de peregrino, con aire episcopal, que acoge bondadoso a los visitantes. Sobre los pilares del pórtico, a la altura de la imagen de Santiago, están los profetas y los apóstoles, símbolos de la vieja y nueva iglesia...

Pero, como dice Bonet Correa, no hace falta comprender todo el programa iconográfico del Pórtico de la Gloria para poder quedar extasiados ante tanta belleza, ante esas figuras de las que percibimos su hálito vital, ante esos apóstoles que dialogan entre sí y de los que, como afirmaba Rosalía, oímos sus palabras despreocupadas:

Santos e apóstoles -¡védeos!- parece
que os labios moven, que falan quedo
os uns cos outros...

Aunque, como también dice Torrente Ballester, las palabras pronunciadas sean ininteligibles y haya que inventarlas: son tan vivas las imágenes allí trazadas, con tal fuerza convencen al mirón de que dialogan, que el pueblo, harto de no escuchar palabras, decidió inventarlas; y así, a quien quiera, se le cuenta lo que cada santo, cada profeta, cada anciano o cada monstruo dice.


sábado, 3 de octubre de 2009

La cripta del Apóstol

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1.4.- La cripta del Apóstol. Después de abrazar al Apóstol, se desciende por unas escaleras muy desgastadas a la pequeña cripta que guarda el sepulcro plateado con los restos del patrón de España. La estancia actual es fruto de las distintas excavaciones llevadas a cabo en el siglo pasado en busca de la tumba apostólica.

En 1589 los ingleses habían tomado La Coruña y amenazaban con llegar hasta Santiago y apoderarse de los restos del Apóstol. El arzobispo San Clemente estudió distintas alternativas para protegerlos, incluida la posibilidad de su traslado a Orense, aunque finalmente se optó por enterrarlos en algún lugar que pudiera ser mantenido en absoluto secreto. La ocultación se hizo tan a conciencia que con la muerte de los presentes se perdió la pista del lugar de enterramiento.

Tres siglos más tarde, en el año 1879, el cardenal Payá ordenó emprender unas excavaciones exhaustivas en busca de la tumba y del mejor conocimiento del antiguo enterramiento romano. Fruto de esas obras, además de la localización del sepulcro buscado, fue el desescombrado y limpieza del viejo mausoleo apostólico y la adecuación del espacio para ser utilizado como pequeña cripta donde guardar y venerar los santos restos. Para facilitar el acceso de fieles al oratorio, se abrieron sendas puertas en los muros laterales y se construyeron las escaleras por las que hoy se baja a rezar ante el patrono de España.

Los venerables restos del Apóstol y sus discípulos fueron colocados en una urna de plata, adornada con un crismón en relieve, y puestos sobre una pequeña ara marmórea en el año 1886. El conjunto se separó del resto del oratorio por una valla metálica que no impide la visión. Ante la plateada urna rezan nuestros hermanos portugueses:

Santiago, Santiago,
Santiago peregrino.
A tua urna de prata
devia ser d’ouro fino!

(Grupo Tertulia Guimaraes)

sábado, 26 de septiembre de 2009

La imagen del Apóstol

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1.3.- La Imagen del Apóstol. La imagen del Apóstol, situada en un camarín sobre el altar mayor y a la que se accede por unas escaleras situadas tras el mencionado altar, es una imagen de piedra policromada del siglo XII, retallada y adornada con posterioridad y recubierta con una indumentaria de peregrino, regalo del obispo Monroy en el siglo XVII. Entre estos aditamentos destaca el báculo y la reluciente capellina, confeccionada en plata y oro y recientemente restaurada. La imagen, de tamaño algo superior al natural, representa al Apóstol en posición sedente, mirando hacia los fieles y dando por tanto la espalda a quienes se acercan para darle el popular abrazo.
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El antes citado Guillermo Manier describió la imagen con las siguientes palabras: Sobre el Tabernáculo, la estatua del Apóstol de tamaño natural; es de plata dorada y de la misma materia es la esclavina y la silla donde está sentado con el bordón en la mano y la cabeza desnuda; la esclavina, en lugar de conchas, está adornada y tiene armas de guerra, cañones, fusiles, espadas y espadones y una franja de oro en el extremo.

viernes, 18 de septiembre de 2009

La Puerta Santa

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1.2.- La Puerta Santa. Es la puerta con mayor sentido religioso y peregrino de la catedral. Fue rehecha en el siglo XVII por González Araújo y Fernández Lechuga con material procedente del coro románico del maestro Mateo. Está coronada por la imagen del apóstol Santiago, con indumentaria de peregrino y rodeada por sus discípulos Atanasio y Teodoro. Debajo, a los lados de la puerta, están los veinticuatro medallones con bustos de santos que proceden del viejo coro pétreo tallado por el maestro Mateo. El conjunto de imágenes forman lo que se suelen llamar los veintisiete de la Puerta Santa, que dieron lugar a frases populares como: ¡vaillo contar os vintesete da Porta Santa!; o a referencias noveladas como las que aparecen en “Doutor Famino”, de Anxel Sevillano, donde el protagonista se dirige a ellos y saluda: Abur rapaces, deica mañá; y luego se explica: Os santiños da Porta Santa estiman moito que lle dea as boas noites...

Uno de "los 24" (foto: J.Cerdeira)

Durante los años jubilares, la Puerta Santa está permanentemente abierta, y aunque para ganar el jubileo no sea necesario acceder por ella a la Catedral, la gente que forma cola para abrazar al Santo y bajar a la Cripta aprovecha para tocar sus jambas como si tuvieran algún poder indulgente o santiguarse insistentemente con agua bendita (que sí lo tiene, pero no más que el de cualquier otra).

Los dichos y leyendas sobre esta puerta son numerosos, pero muchos de ellos no son muy de fiar. Hay que tener en cuenta que la información, tanto del turista actual como del peregrino medieval, es relativamente escasa. Como muestra de ese desconocimiento digamos que el viajero francés Guillermo Manier dice, en el libro que escribió sobre su viaje, que por esta puerta entró el Apóstol en Compostela, allá en los tiempos remotos en que vivía... Quizá como disculpa del pobre Manier decir que, a pesar de su interesante libro, era sastre de profesión, y viajaba a Compostela huyendo de ciertas deudas que había contraído y que no podía pagar.

El botafumeiro

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Desde luego no es nuestra intención hacer una descripción detallada de la catedral compostelana, para eso están las guías turísticas, pero sí trataremos de destacar aquellos puntos que, en nuestra opinión, más llaman la atención a quienes la visitan. ¿Serán estos los diez puntos más visitados de la catedral? Creemos que sí pero, bueno, habrá otras opiniones...
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1.1.- El Botafumeiro. Este enorme incensario es el símbolo más popular y conocido de la catedral compostelana. Hay quien dice que su utilización estaba relacionada con la eliminación de los olores producidos por la multitud de peregrinos que se apretujaban, pernoctando incluso, en un recinto cerrado y de dimensiones limitadas como es una catedral; esa podría ser la causa de confeccionar un sahumerio de tales dimensiones. Sin embargo, no parece probable que tal haya sido el motivo pues, por una parte, el sahumerio debería funcionar permanentemente, cosa que no ocurría, y, por otra, sus vaporosas esencias se elevan al cielo sin alcanzar la mayor parte de la zona donde se congregan los fieles. Quedémonos pues con la idea de que el botafumeiro no es más que un simple, aunque inmenso, incensario destinado al culto litúrgico.

Tiene santo Compostela
y el rey de los incensarios
que de nave a nave vuela.

El botafumeiro original, donado por el rey Luis XI de Francia, estaba elaborado en plata y databa del año 1554. Pero, si francesa fue la ofrenda que permitió su construcción, francés fue su destino, pues acabó en manos de las tropas napoleónicas en 1809 y no se volvió a saber más de él. Como sustitución del incensario original se construyó uno de hierro que se usó hasta el año 1851 en que fue sustituido por el actual, hecho de latón plateado, de 58 kilogramos de peso y obra del orfebre compostelano José Losada. La Catedral dispone, no obstante, de otro ejemplar, obra de Artesanía Molina de Madrid, que fue donado en 1971 por la Hermandad de Alféreces Provisionales.

Compostela, ciudad predilecta / del Hijo del Trueno
en ti, grande, famoso incensario, / el símbolo veo
de glorias pasadas / de tu nombre excelso.
José da Viña Trasmonte
 
El botafumeiro se columpia mediante una cuerda que lo sujeta al carrete y de la que, tras dividirse en ocho ramales, tiran los correspondientes tiraboleiros. Las poleas, o carrete, que lo sujetan se apoyan en un artificio metálico obra de unas herrerías vizcaínas. El gran incensario es utilizado en las veinticinco solemnidades litúrgicas del año y con ocasión de ofrendas o peregrinaciones.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Apuntes Jacobeos: La catedral de Santiago

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El geógrafo y viajero árabe Abú Abd Allah Muhammad al-Idrisi visitó Santiago hacia la mitad del siglo XII, momento en que aún no estaba completamente terminada la catedral compostelana, que se inauguró solemnemente en el año 1211, y en su Libro de Roger nos dejó escrito:

Esta insigne iglesia, adonde concurren los viajeros y se dirigen los peregrinos de todos los ángulos de la cristiandad, no cede en tamaño más que a la de Jerusalén y rivaliza con el Santo Sepulcro por la hermosura de sus fábricas, la amplitud y las abundantes riquezas y los donativos que recibe. Entre grandes y pequeñas, hay más de trescientas cruces labradas en oro y plata, con jacintos incrustados, esmeraldas y otras piedras de variados colores, y casi doscientas imágenes de estos mismos metales preciosos. Atienden el culto cien sacerdotes, sin contar a los acólitos y servidores. El templo es de piedras unidas con cal, y lo rodean las casas de los sacerdotes, monjes diáconos, clérigos y chantres. Hay en la ciudad mercados a los que acude infinidad de gente, y otros pueblos grandes de los alrededores.

Tras esta descripción que de Santiago y su catedral nos hace un viajero musulmán, que no tiene por tanto ningún interés propagandístico, no cabe duda de que viajar a Compostela tenía que ser el anhelo de todo cristiano medieval. Y viajaron, viajaron a miles durante aquellos años en que el camino era largo y difícil, en que no había medios de transporte ni un mínimo de seguridad para llegar a Compostela. Pero hoy todo ha cambiado, hoy disponemos de esos medios de transporte, de hoteles, de restaurantes; el camino es cómodo y seguro, y los medios de comunicación nos invitan todos los días a emprenderlo. Así que no es extraño que esta hermosa catedral sea, en este cálido agosto de Año Santo, un continuo ir y venir de peregrinos y turistas, una enorme algarabía de voces y colores, una grandiosa muestra de etnias y ropajes, un continuo disputarse el espacio vital desde el que acceder a los puntos mágicos de la Catedral. Mezclémonos pues con la masa y, codo con codo, sino a codazos, tratemos de hacer nuestro recorrido.

viernes, 4 de septiembre de 2009

La inventio

--Hay que decirlo antes de nada, aunque sea superfluo, inventio significa descubrimiento, no otra cosa, y es que los enemigos de Santiago siempre han interpretado a su manera el famoso hallazgo. Dicho esto continuemos nuestra historia con la misma fe que tuvo Pelaio, el eremita que decía misa en el lugar donde hoy está la iglesia de San Fiz de Solobio, cuando tuvo la luminosa visión de fuegos y de estrellas.

Pelaio creyó, y la noticia de su visión bajó por el valle del Sar de boca en boca, deprisa, hasta llegar a la sede episcopal de Iria Flavia, donde Teodomiro creyó también. El obispo se preparó de inmediato, tomó su mula y se encaminó presto hacia aquel bosque espeso de zarzas y maleza, de carballos y castiñeiros (pues aún no habían llegado pinos y eucaliptos), de miedo e ilusión. Pero no penetró de repente, así como así, primero quiso purificarse adecuadamente mediante un ayuno de tres días; luego, mientras lo observaba todo desde fuera, desde aquel mar de toxos, carrascos, xestas e carqueixas, mandó abrir brecha en el bosque y entrar para ver cuáles eran los secretos que en el bosque se escondían:

Foy a aquel lugar desfacendo e cortando a espesidume fasta que chegaron onde estaba a Santa Coba, e entrou dentro e viron que estaba labrada e con dous arcos, e o moymento debaixo dun altar pequeno e incima unha pedra e a os lados outros dous moymentos que non eran de tanto altor, e puseronse en orazón e jajuou todo o pobo e abriron o do meu por inspirazón de Deus, e viron ser o do corpo do Santo Apostolo que tiña a cabeza curtada, e o bordón dentro cun letreiro que decia: Aquí jaz Jacobo Filho de Zebedeo e veu por mar co os seus discipulos fasta Iria Flavia de Galicia, e veu nun carro e bois de Lupa.
(Libro de la Hermandad de Cambeadores. Siglo XIV)


Sí, allí estaba el edículo, el sepulcro... y, con letreiro o sin él, lo cierto es que todas las antiguas consejas, las historias olvidadas, las tradiciones vivas, lo que hubiera referente a la sepultura de Santiago en tierras de Iria Flavia, se reanimó y formó en el corazón y en la mente de los presentes un vivo y operante sistema de pruebas que permitió identificar los huesos y las tumbas como del Apóstol y sus discípulos.
(Torrente Ballester)
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El descubrimiento de la tumba debió ser como un regalo del cielo para Teodomiro y su diócesis, perdida en la lejanía y en el aislamiento. Pero no se le subió a la cabeza, ni pensó en un inmediato viaje a Roma para contar al Papa cómo Iria Flavia también disponía de la tumba de uno de los Apóstoles, de uno de los más queridos por Jesús; ni se dirigió a Aquisgrán donde imperaba el omnipotente Carlomagno, no; se limitó, como buen vasallo, a enviar a uno de sus mensajeros a Oviedo para informar al débil rey asturiano de lo ocurrido, rey a quien no pudo sino agradar la buena nueva pues, como dice Torrente Ballester, no disfrutaba, precisamente, de una ración extraordinaria de gloria terrenal.

Cuando el bueno y casto Alfonso informó de tan grata noticia al Emperador, y luego al Papa León III, que a su vez lo comunicó a toda la cristiandad diciendo: Sepan que el cuerpo del bienaventurado Apóstol Santiago fue trasladado entero a España, en territorio de Galicia..., sobre la alicaída moral de la Europa cristiana se encendió una luz de esperanza, de ilusión, de unidad frente al Islam; una luz que desde la lejana Compostela lo iluminaba todo, una luz que atrajo a las multitudes con tanta fuerza que se igualó a la de Roma o a la de Jerusalén.

sábado, 29 de agosto de 2009

La cristiandad en el siglo IX

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Las misteriosas luces que señalaban el sepulcro del Apóstol Santiago marcaban también el inicio de una revolución espiritual y social de efectos inmediatos. Y si no podemos entrar en la descripción de la sociedad de aquellos tiempos, repasemos al menos los nombres de quienes se encargaban de ejercer el poder, ya temporal ya espiritual: ¿quién mandaba en Roma, quién en la Europa cristiana, quién en la rota Hispania, quién en la verde y húmeda esquina noroccidental de Iberia? Veamos.

Carlomagno, el de la barba florida, imperaba en todo el Occidente cristiano. Pero los moros, ¡ay los moros!, le tenían en jaque por el sur; y ese sur no era otro que la vieja Hispania, casi enteramente en sus manos. La propaganda oficial, representada por la canción de Roldán, dice que sus dominios se extendían más allá de los montes Pirineos hasta el mismo mar Atlántico; pero la verdad era muy distinta, sus huestes, acaudilladas por los heroicos Roldán, Anselmo o Egiardo, habían caído en Roncesvalles y nunca habían oído el sonido de las olas al romperse contra las rocas del Finisterre.

Sin embargo, al noroeste de la península, en un rinconcito que la humedad y la lluvia pintaban de verde, un casto pero insignificante rey llamado Alfonso trataba de mantener las viejas creencias religiosas de sus antepasados. Sabía de su debilidad y, desde lejos, miraba al Emperador con indisimulada admiración y reverencia. Quizá se consideraba hijo suyo, quizá con él contaba para sobrevivir políticamente, quizá..., mas con quien no contaba, seguro, era con la mano que el Cielo estaba dispuesto a enviarle en forma de Apóstol...

Pero, ¿y la Cristiandad? ¿cómo andaba por aquellos años la Cristiandad? se preguntaba Torrente Ballester. Pues asustada, temerosa, viendo como el Islam hollaba las antiguas tierras de San Agustín y las de San Isidoro, confiando en el emperador de la bella barba, pero sin dejar de mirar hacia el cielo por si a la Providencia se le ocurría enviar alguna ayuda.

Esta numerosa grey cristiana tenía por pastor al buen Papa León III, santo... y valiente, pues fue capaz de resistir la presión del Emperador para insertar el famoso filioque en el credo de Nicea, todo un esfuerzo por no disgustar a la Iglesia Oriental. Pero, también él había perdido la fecunda tierra de San Isidoro, y solo, allá donde el sol se pone, conservaba un pequeño curruncho donde un insignificante pastor cuidaba de sus ovejas. Sí, el pastor era Teodomiro, obispo de Iria Flavia, de quien, tal vez, ni siquiera el Papa tenía conocimiento...

martes, 11 de agosto de 2009

El hijo del Zebedeo ha muerto




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El hijo del Zebedeo ha muerto degollado. Un Herodes iracundo ordena que aquel cuerpo sin vida sea sacado fuera de las murallas y abandonado en los barrancos del Gehena como alimento de alimañas y aves carroñeras... ¡Y la orden se cumple!

Ahora hace ya tiempo que el Sol se ha ido camino del Occidente lejano y bajo una luna de plata, unos hombres lloran su desgracia. Parecen fantasmas silenciosos, inmóviles, borrosos bajo la luz azulada de la luna y de la noche. Uno de ellos se recuesta sobre los matorrales, la cabeza apoyada en una mano y la mente perdida en la distancia, muy lejos; otro parece dibujar sobre la polvorienta tierra unos signos confusos: una raya, un horizonte, un mar tal vez, y un disco difuso que se esconde tras ese mar y ese horizonte. Las débiles palabras del maestro aún retumban en los oídos de esos hombres: llevadme allá, a Hispania, a morir entre mis hijos amados, a servir de alimento a una tierra que será fértil en espíritu y en bondad.

Y aquellos hombres, embargados por el miedo y la emoción, se ponen de pronto en movimiento. Y traen un asno menudo, de apariencia frágil y enfermiza, y cargan sobre sus lomos huesudos el cadáver maltrecho del apóstol de las Españas. Luego, tras el rítmico y apurado caminar del burro, se dirigen hacia el ansiado Oeste, hacia Jaffa. El camino es largo y el miedo mucho, pero la aparición del inmenso mar azul parece borrar de un plumazo todos sus pesares, y la visión de aquellas velas desplegadas al viento, de aquellos barcos de elevada proa capaces de cruzar el mar tenebroso y llegar hasta las Casitérides en busca del preciado estaño, les llenan de optimismo y decisión.

Fue así como, en aquella barca de piedra, de piedra por lo que transportaba que no por el material de que estaba hecha, el cadáver del hijo de Zebedeo se acercó a las verdes costas de Galicia. Atanasio y Teodoro, sus amados discípulos, contemplaron absortos la belleza de aquella ría inmaculada, de vastas y calmas aguas, rodeada por los mil tonos verdescentes de una vegetación exuberante y los amarillos intensos de las flores de los tojos y las retamas. Sobre la blanca arena de las playas, que el mar acariciaba dulcemente, se doblaban cuerpos delgados que parecían buscar conchas desconocidas; otros, por el contrario, se erguían sonrientes y saludaban al paso del velero.
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Atanasio y Teodoro, radiantes de felicidad y atónitos por la visión de la ubérrima tierra que parecía esperarles, fueron quizá los primeros en sentir el éxtasis emocional que expresa la vieja cantiga:


Pasei a ría de Arousa nunha lanchiña de vela;
non vin cousa máis bonita, nin penso volver a vela...


Pero ya la ría se estrecha y lo que era mar se vuelve río, la corriente comienza a empujar con fuerza, las velas se desinflan y han de ser los remos los que acerquen el barco a la orilla. Un viejo y desgastado pedrón sirve de amarre al barco, y los marineros, temerosos quizá de ser atacados mientras permanecen en tierra, se dan prisa en descargar la valiosa mercancía y en depositar los restos de quien había sido llamado el Hijo del Trueno sobre una piedra que los recoge con tanta dulzura como si sobre cera pusieran un cuerpo de bronce incandescente.


E foise a lanchiña da pedra bogando moi de vagar,
i atrás quedaron ribeiras ás que o mar bicando está...


Mas en tierra las cosas son muy distintas. Atanasio y Teodoro piden permiso a las autoridades locales para enterrar los despojos del Apóstol, y aunque éstas (la reina Lupa, el gobernador Filotro...) parecen colaborar en un principio, luego, quizá entre curiosos y temerosos por conocer el poder mágico de aquellos restos venidos de Oriente, ponen mil dificultades antes de que el cadáver pueda ser depositado en el viejo cementerio romano-judío de lo que hoy es Compostela.

Fue así cómo el cuerpo del futuro patrón de España llegó a Galicia. Pero pasaron los años, y la memoria documental se perdió, y la otra..., la otra es demasiado frágil. Sólo quedaron leyendas, viejas leyendas, que en las noches de invierno los más ancianos contaban a quienes no lo eran tanto:


...i esto non é disque nin seica
nin conto co diaño traia,
questo díxomo meu pai
que llo contou sua nai
en noite de inverno larga...


Y esa forma de ir contando las leyendas de boca en boca, o de boca en oído, en los largos seráns invernales, nos la describe Federico García Lorca, gallego de sentimientos, con suaves y poéticas palabras:


Una vieja que vive muy pobre
mientras hace la ruda calceta
va contando con ritmos tardíos
la visión que ella tuvo en sus tiempos...


La fe, que se había enraizado en el corazón de las Españas durante tantos años, estaba ahora amenazada. El moro, primo en realidad, sino hermano, en cuanto a creencias, pero reconocido como enemigo acérrimo por todos, dominaba la mayor parte de la vieja Hispania. Y es entonces cuando aparece oportuno el eremita Pelaio con sus luminosas visiones de fuegos y de estrellas. Creyóle Teodomiro, obispo de Iria Flavia, y entre los dos, tras larga preparación penitencial, descubrieron el pequeño edículo bajo el que reposaban los restos humanos de quien sería nobrado el Patrón de España.

domingo, 9 de agosto de 2009

100 Apuntes Jacobeos

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... Yo, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Tú puedes ser todavía faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo. Los demás continentes te miran y esperan también de ti la misma respuesta que Santiago dio a Cristo: ¡Puedo! ... 

(Juan Pablo II con motivo de su peregrinación a Compostela en noviembre de 1982)


jueves, 2 de julio de 2009

Capítulo extraordinario Mundo Celta en Galway

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Objetivos cumplidos: Era para nosotros una asignatura pendiente la realización de un Capítulo Extraordinario de la Orden en Irlanda. Entre los objetivos determinantes del viaje, significamos los siguientes:
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Acercamiento a la cultura celta. Con frecuencia los gallegos hablamos de nuestro origen celta, sin tener nociones claras sobre nuestros antepasados, mezclando leyendas y mitologías con la historia o protohistoria.
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En la Orden de la Vieira hemos venido “rindiendo pleitesía” a nuestro rey o druida “Breogán”, que inspira nuestros discursos y repetimos con énfasis en cada acto,cantando el Himno Gallego, para despertar de su sueño… a los que formamos el hogar de Breogán, estemos donde estemos. Todo ello es un gesto hermoso pero debemos fundamentarlo, por lo menos hasta donde la ciencia nos permite.
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En el Capítulo de la Orden recientemente celebrado en Galway (Irlanda) recibimos como Caballeros de la Orden a alguno de estos expertos, como el escritor, historiador y arqueólogo Andrés Pena Graña o el Profesor de Literatura Irlandesa y de Gaélico en la Universidad Nacional de Educación a Distancia Ramón Sainero quien nos deleitó con una conferencia al respecto. Este ilustre Profesor ha escrito numerosos libros relativos a la cultura celta y es el Coordinador del Instituto de Estudios Celtas, con sede en Ortigueira y en la Real Academia de Historia.
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Nuestro viaje a Irlanda alcanzó su objetivo de acercamiento a la cultura celta visitando diversos museos y hasta el “Trinity College” de Dublín, en cuya formidable biblioteca pudimos ver y comentar el famoso “Libro de Kell”, manuscrito del siglo IX, considerado el fundamento de la cultura escrita irlandesa.
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En el almuerzo de despedida correspondiente a nuestra última jornada en Galway, organizamos una festiva e instructiva “Queimada Celta”, cuyo texto fue cuidadosamente redactado por expertos en Mitología Celta. En esta ceremonia se utilizó el idioma gallego, con alguna frase en inglés, de forma que resultó muy participativa.
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Interrelacionar a gallegos e irlandeses. El segundo objetivo de nuestro viaje era fomentar la relación con los irlandeses. Para ello hemos comenzado con un acto previo en Madrid, en el que recibimos en la Orden al Embajador de Irlanda en España.
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Fue un acto entrañable celebrado en la Residencia del Embajador, donde se concentró la élite gallega en Madrid. Presentado por el prestigioso comunicador Elías Rodríguez Varela, incluyó simpáticos discursos del Director de la Casa de Galicia, José Ramón Onega y del Gran Canciller de la Orden, Enrique Santín.
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En el discurso de respuesta el Embajador puso de manifiesto que cuando iba a Galicia se sentía como en casa y era notorio el sentimiento de cercanía entre gallegos e irlandeses.
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En nuestro viaje hemos verificado que Galicia e Irlanda conservan muchas similitudes. Al atravesar la isla desde el Este (Dublín) hasta el Oeste (Galway) nos daba la sensación de que estábamos en la “Terra Cha” lucense, ya que allí predomina la apacible planicie, con numerosas praderas de verde esmeralda, la dispersión de las casas, el contacto con la naturaleza…
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Irlanda ha cuidado con esmero el gaélico (que es lengua cooficial con el inglés) y presume de sus profundas raíces celtas. Hemos elegido la ciudad de Galway para nuestra celebración, porque este lugar de la costa oeste es donde mas se habla el gaélico y donde mejor pervive el celtismo. Han sabido potenciar las rutas turísticas sobre la cultura celta. Tuvimos la oportunidad de asistir a un multitudinario concierto de música celta (previo pago de 30 € por persona). Nos imaginamos lo que podría hacerse en Galicia, ya que los intérpretes eran casi tan buenos como nuestro grupo gallego Milladoiro…
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Viajaban con nosotros algunos veteranos del formidable grupo folclórico de la Xuntanza de Alcobendas, cuyo Presidente Ovidio Cadenas y otros directivos son Caballeros de la Orden. Este grupo de formidables gaiteros, dirigidos por el Maestro Carracedo, realizó diversas actuaciones en la ciudad de Galway. En primer lugar en la gran Plaza de Eire Square o Plaza Kennedy, luego en la calle principal, Quay Street, junto a la escultura sedente de Oscar Wilde y su hermano y finalmente frente al Arco Español (Spanis Arc). Muchas personas se nos acercaban preguntando ¿Verdad que sois de Galicia?
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El hermanamiento mas entrañable se produjo en el Pub de nuestro Hotel, el Menlo Park, donde actuaba un grupo de música celta, con el que llegamos a intimar, fundiendo el sonido de nuestras gaitas con sus instrumentos de cuerda, flauta y acordeón. El Maestro Carracedo conocía varias piezas musicales irlandesas, lo que facilitó un improvisado concierto conjunto y también se alternaban ambos grupos, en la interpretación de música irlandesa y gallega.
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Por su parte, los integrantes del coro de Alcobendas agotaron el repertorio de canciones gallegas, que entusiasmaban a los irlandeses.
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Difundir el Xacobeo 2010. El tercer objetivo de nuestro viaje era difundir la noticia del Xacobeo 2010. El anuncio de nuestro próximo Año Santo Compostelano se introdujo en los discursos de apertura del Capítulo Extraordinario de la Orden en el que fue recibido como Ilustre Caballero de la Orden el Dr. Cormac McGinley, directivo de la Society of the Friends of St. James, dedicada al apoyo y organización de Peregrinaciones a Santiago. Según nos confirmó en sus palabras el Sr. Cormac McGinley, su Asociación ha llevado a Santiago mas de 3.000 peregrinos.
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La Orden de la Vieira era portadora de un mensaje sobre el próximo Año Santo Compostelano, redactado por el veterano cofrade de la Orden Agustín Dosil, Presidente de la Archicofradía Universal del Apóstol Santiago y Catedrático de la Universidad Compostelana. Fue leído por el portavoz del Consello de la Orden Francisco Cal Pardo, (Presidente de AEGAMA) al comienzo de la misa organizada en honor de San Patricio y de Santiago, como Padres de la cultura cristiana en ambos países.
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La Eucaristía fue oficiada en gallego por D. Andrés Ramos Castro, Capellán Honorario de los Gallegos de Madrid y responsable de la Secretaría de la Archidiócesis madrileña, quien se desplazó especialmente para oficiar esta entrañable ceremonia religiosa, en la que todos los presentes éramos portadores de la concha de la vieira en forma de pectoral. Al final de la ceremonia, entre cánticos en gallego, hicimos entrega al Párroco de una imagen del Apóstol Peregrino.
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Como conclusión podemos afirmar que nuestros objetivos se han cumplido. A partir de ahora se acentuará nuestro interés por la cultura celta y nos sentiremos mas cercanos a los irlandeses. Incluso hemos logrado aprender la famosísima canción irlandesa sobre la enternecedora historia de “Molly Mallone” que habremos ensayado mas de 20 veces en nuestros viajes en autocar.
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Deseamos dejar constancia de la eficaz colaboración que nos ha prestado nuestra Embajadora en Irlanda, Dª. Mercedes Rico Carabias y especialmente, la recibida de la Vicecónsul honoraria de España en Galway, Dª. Ana Tobin, que se preocupó con enorme interés por facilitar todo lo necesario para los actos programados. Es una enamorada de España que merece nuestro mas ferviente reconocimiento.
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Enviado por Carlos de Blas